
Archivo – Mujer cansada con una taza de café. – MIXETTO/ISTOCK – Archivo
MADRID, 9 jun. (EDIZIONES) – La ginecóloga Alexandra Henríquez (@dra.alexandra.henriquez), especialista en senología y patología mamaria y en oncología ginecológica, se enfrenta a preguntas difíciles de sus pacientes sobre el cáncer de mama. Muchas de ellas se sorprenden al enterarse de que, a pesar de llevar un estilo de vida saludable, pueden ser diagnosticadas con esta enfermedad.
“Muchos son los motivos que pueden influir en su aparición; no hay solo uno. Aunque tengamos un gen hereditario que nos predisponga, debe haber algo más que desencadene la enfermedad. Una causa raíz que encienda la chispa para que empiece el proceso. No es todo casual”, afirma en ‘Ser mujer. Todo sobre la salud ginecológica para desterrar mitos y miedos’ (Espasa), su último libro y motivo por el que nos concede esta entrevista a Salud Infosalus.
En el panorama actual, la doctora celebra los avances en ciencia que han permitido contar con tratamientos más selectivos contra las células tumorales, así como menos radiaciones ionizantes para tratar los lechos tumorales. También se han desarrollado más cirugías conservadoras que preservan el seno de manera más estética, y se diagnostican más tumores en etapas iniciales con mejores pronósticos gracias a las pruebas radiológicas.
Henríquez, miembro también de la Sociedad Española de Ginecología y Obstetricia (SEGO) y de la Sociedad Española de Senología y Patología Mamaria (SESPM), habla sobre la prevención del cáncer de mama, destacando que hay formas de minimizar su desarrollo. “Es muy importante el estilo de vida; hay que anticiparnos a la enfermedad. Seguir una alimentación, sobre todo, antiinflamatoria, fortalecer nuestro sistema inmune, realizar ejercicio, respirar al aire libre, hacer deporte con amigos y evitar a toda costa los ultraprocesados”, defiende.
En este sentido, destaca que durante la menopausia, el índice de cáncer de mama aumenta en función de la cantidad de grasa, dado que hay un mayor estímulo estrogénico. “Además, esa grasa favorece la resistencia a la insulina, que es un gran enemigo de todo cáncer, porque se acompaña de factores de crecimiento y favorece la proliferación. Por eso también es fundamental no comer en exceso, ya que esa energía acumulada se convierte en grasa y resistencia a la insulina”, sostiene.
Las 6 principales vías para prevenir el cáncer de mama
Henríquez menciona seis medidas enfocadas a mejorar la calidad de vida y mantener a raya las células alteradas, potenciando así un buen escudo protector:
- Evitar lo que pueda provocarnos mutaciones en el ADN: evitar el alcohol y el tabaco, y optar por una alimentación más ecológica que huya de los ultraprocesados.
- Fortalecer el sistema inmune: todo lo que ayude a la reparación celular y al mantenimiento del organismo beneficiará nuestras defensas. Esto incluye un sueño reparador, minimizar el estrés, realizar ejercicio al aire libre y llevar una alimentación equilibrada. “Cada vez se recomienda más la crioterapia y la sauna para fortalecer el sistema defensivo”, añade. También puede ayudar el ‘grounding’, que implica caminar descalzos sobre la tierra, y el control de la respiración diafragmática para relajarnos.
- Evitar lo que nos haga estar más inflamados: las enfermedades inflamatorias son el eslabón previo al cáncer. Se debe intentar controlar focos crónicos de inflamación en el intestino, que se puede lograr mejorando la microbiota y optimizando la proporción de ácidos grasos omega-3 y omega-6.
- Practicar deporte: es una “medicina anticáncer” que disminuye el riesgo de desarrollar cáncer de mama al mantener un peso saludable, reduce el riesgo de recurrencia y alivia efectos secundarios del tratamiento. Además, disminuye la fatiga, la depresión y la ansiedad, y en la menopausia ayuda a reducir el depósito de grasa y aumentar la masa muscular.
- Alimentación antiinflamatoria: subraya que el cáncer de mama, como otras enfermedades crónicas, puede desarrollar un estado inflamatorio que se puede combatir mediante la dieta mediterránea.
- El estado de ánimo influye: si bien no se puede afirmar que las emociones bloqueadas o mal gestionadas provocan cáncer, sí se debe tener en cuenta que una mala gestión emocional puede debilitar el sistema inmune y aumentar las probabilidades de desarrollar la enfermedad. La salud emocional es igual de importante que la física en el cáncer de mama; por ello, el apoyo psicológico es fundamental durante este proceso. Además, entre el 15-25% de las mujeres con cáncer de mama sufrirán depresión.
Siempre hay que investigar la causa emocional del cáncer
La doctora Henríquez también insiste en investigar la causa emocional detrás del cáncer de mama en sus pacientes. “Sorprende la gran relación que hay con los problemas que me cuentan, desde el fallecimiento de un familiar querido hasta cuestiones como problemas de pareja, cambios traumáticos de hogar o estrés laboral”, confiesa.
“El tratamiento físico del cáncer de mama es solo el primer paso. El control de la enfermedad física con cirugía, radioterapia o tratamiento específico es fundamental, pero el segundo eslabón más importante es la gestión emocional. El cáncer puede generar una variedad de emociones difíciles como rabia, depresión, ansiedad y miedo al rechazo, y una transición emocional puede ser igual de decisiva que el tratamiento físico”, concluye la Dra. Alexandra Henríquez.
