El director del Instituto Cervantes, Luis García Montero, ha denunciado este viernes que una «élite millonaria» está utilizando a sus «títeres» para manchar la imagen de España tanto en el interior como en el exterior. Durante la presentación del Plan Nacional de Acción Cultural en el Exterior, que tiene como objetivo proyectar el patrimonio y las industrias culturales y creativas españolas en el extranjero, García Montero enfatizó que esta situación complica el trabajo de las instituciones encargadas de defender la imagen y el orgullo del país.
«La mayor riqueza de una comunidad es su cultura», afirmó el director, recordando que las sociedades no solo se definen por sus logros materiales, sino también por lo que crean, conservan, comparten y transmiten al mundo. El poeta destacó la «extraordinaria vitalidad» de la creación contemporánea en España, mencionando ámbitos como la literatura, la música, el teatro, la danza, el cine y las artes visuales.
Además, García Montero subrayó que «la cultura no la crean las instituciones, la crean las personas», elogiando el trabajo diario de escritores, investigadores, traductores, artistas, docentes y profesionales de la cultura. Resaltó que el papel de las instituciones debería ser «escuchar, acompañar» y servir a la «energía creadora» para garantizar libertad, visibilidad y proyección.
En una reflexión sobre la inmediatez actual, advirtió que es fundamental «necesitar calma para pensar lo que decimos antes de decir lo que pensamos», asegurando que esto no puede separarse de la formación cultural. En este contexto, García Montero destacó la importancia del español: «El español no es solo una lengua compartida por más de 600 millones de personas, es también una lengua de cultura, una comunidad, reconocida por los valores que transmite, por su papel en la multiculturalidad y en el diálogo de civilizaciones».
Cultura y Ética, «en el centro» frente a tecnología
Durante su intervención, el director del Cervantes también abordó los desafíos derivados de la transformación tecnológica, defendiendo que «la cultura y la ética deben permanecer en el centro» de los cambios digitales. García Montero recalcó que «la cultura es la mejor carta de presentación de un país ante el mundo, no como propaganda o como escaparate, sino como expresión de su complejidad, su creatividad y su capacidad de diálogo».
