El Parque Nacional de Cabañeros, con su paisaje de rañales, llanuras y bosque abierto, alberga grandes representantes de la fauna ibérica, como el lince ibérico, el águila imperial ibérica y el buitre negro, además del ciervo ibérico. Su biodiversidad incluye más de 1.000 especies vegetales, fósiles del Ordovícico y las cabañas de carboneros que dan nombre al parque, que son solo una pequeña parte de su atractivo.
Este parque es mucho más que un simple espacio protegido; es un lugar único en el mundo. Aquí sobrevive intacto el gran bosque mediterráneo de Europa, donde los visitantes pueden encontrarse rodeados de la fauna ibérica más amenazada y observar fósiles de más de 500 millones de años de antigüedad. Su excepcional conservación permite disfrutar de la gran reserva natural ibérica.
Uno de los mayores atractivos del Parque Nacional de Cabañeros es la época de la berrea, el ciclo biológico del apareamiento de los ciervos, cuyos desgarradores y llamativos bramidos pueden oírse y observarse durante semanas en diferentes momentos del día.
El descenso de las temperaturas y la llegada de las primeras lluvias, durante el mes de septiembre-octubre, marcan el inicio de la berrea, momento en el que se puede observar con mayor facilidad a los grandes venados en su estado salvaje, alejados del frondoso bosque que los oculta habitualmente.
La Comisión de Peticiones del Parlamento Europeo anunció recientemente que visitará el Parque Nacional de Cabañeros en febrero de 2026 para observar el estado de conservación de este espacio protegido tras la prohibición de la caza que está en vigor desde 2020.
La petición fue presentada por la Asociación de Afectados del Parque Nacional de Cabañeros, quienes denuncian que esta prohibición, junto con la falta de gestión efectiva por parte de las autoridades, ha causado daños medioambientales en el parque, que está protegido por la red europea de áreas de conservación para la protección de la biodiversidad (Natura 2000).
Los demandantes piden que la Eurocámara investigue si existen infracciones de la legislación medioambiental española y europea desde diciembre de 2020, por parte del Gobierno de España y la administración de Castilla-La Mancha en este parque nacional.
La petición, que ya se debatió en junio de 2024, se mantuvo abierta de nuevo con el apoyo de los eurodiputados. Un portavoz de la Comisión Europea argumentó que, según el plan de gestión, la caza «es una actividad compatible con los objetivos de conservación específicos del sitio, necesarios para mantener el equilibrio de las poblaciones de ungulados, debido a la falta de depredadores naturales».
Asimismo, añadió que los Estados miembros «pueden, por supuesto, introducir normas más estrictas para algunas zonas de Natura 2000» siempre y cuando no entren «en conflicto con el requisito básico que se aplica a cada zona Natura 2000 individual, es decir, que no puede producirse un deterioro de las especies y los hábitats para los que se ha designado la zona».
El representante comunitario también celebró el contacto entre la asociación de propietarios de tierras y las autoridades españolas en los últimos meses para alcanzar un acuerdo, subrayando que «se trata de un asunto individual y, como tal, debe ser tratado principalmente por los tribunales nacionales».
Por su parte, la eurodiputada socialista Cristina Maestre señaló que hay un borrador de acuerdo entre ambas partes que «va a permitir la colaboración de las empresas de las fincas privadas que constituyen un tercio del parque nacional».
Además, añadió que «el resto está bien protegido, bien atendido» y que hay «un verdadero control de las densidades de ungulados; de hecho, no solo se controla de una forma segura, sino también protegiendo el medio ambiente».
Maestre recalcó que «un acuerdo tiene dos patas. Si una de ellas no quiere colaborar, tendrá que explicar los motivos». Sobre la visita de la Comisión de Peticiones, consideró que es «una extraordinaria oportunidad» para dar a conocer «la maravilla de parque nacional que tenemos en las buenas y óptimas condiciones en las que se encuentra». Pidió a los eurodiputados que «no se lleven escopetas, ni nacionales ni de importación, porque en el parque nacional, ante todo, se cuida y se protege el ecosistema, y está prohibido cazar», algo que la sociedad de Castilla-La Mancha, que está muy vinculada a la caza, «respalda y entiende».
