Las olas de calor ya no son una rareza en el norte de Europa. Berlín ha asumido esta realidad y ha convertido la adaptación climática en una norma con calendario, cifras y objetivos medibles. En pocas palabras, la ciudad busca más sombra y más verde donde hoy manda el asfalto, y pretende aprovechar la lluvia en lugar de perderla por el desagüe.
El plan está articulado en el Berliner Klimaanpassungsgesetz (KAnGBln), conocido también como «BäumePlus-Gesetz». El Senado berlinés tiene la intención de crear un «Landesamt für Klimaanpassung» (una oficina estatal para coordinar la adaptación) con un refuerzo de personal que podría acercarse a las 500 plazas. ¿Qué representa esto en la práctica para alguien que vive en un barrio sin sombra? Mucho, y además con plazos.
Una ley nacida en la calle
Este no es un proyecto que haya surgido únicamente de un despacho. El impulso proviene de la iniciativa ciudadana BaumEntscheid, que llevó el debate hasta el Abgeordnetenhaus, donde se aprobó en noviembre de 2025.
El texto legal establece un objetivo esencial: proteger a la población y a la infraestructura urbana frente a calor, sequías y lluvias intensas, además de evitar que esos impactos agranden las desigualdades. En una ciudad grande, el calor no se reparte de manera equitativa.
La norma también obliga a identificar y mapear el problema. La administración deberá identificar y publicar los «Hitzeviertel» (zonas con alta carga térmica) como máximo un año después de la entrada en vigor de la ley.
El objetivo del árbol cada 15 metros
El lema más repetido es el de «un árbol cada 15 metros». En la ley se presenta como una media por tramo de calle, ya sea en cada lado o en la mediana si hay espacio suficiente. La normativa hace referencia a árboles sanos o bien cuidados, no solo plantados.
El ritmo está marcado por un hito intermedio que se fija para finales de 2027. La ciudad debe recuperar 440.000 árboles viarios, un número muy cercano al dato de finales de 2025, que era de 439.348. El desafío radica en el trabajo invisible: sustituir ejemplares dañados y devolverles su buen estado.
La ley incluso define el «Entwicklungsbaum», un árbol que se establece mediante métodos innovadores para que, en aproximadamente diez años, alcance la capacidad de enfriar esperada en un árbol sano de calle. En otras palabras, se intenta acelerar la provisión de sombra.
Islas de frescor a 150 metros
La adaptación no se limita a arbolar avenidas. El texto establece que cualquier persona debería poder llegar a pie a una zona verde efectiva de más de una hectárea en un radio máximo de 500 metros, y a una «Kühlinsel» (isla de frescor) en un máximo de 150 metros. Andreas Kraus lo resumió en un encuentro con la prensa: «Thermische Belastung überschneidet sich oft mit sozialer Belastung», lo que refleja que el calor suele ir de la mano de la presión social.
Una «Kühlinsel», según la propia ley, es un espacio pequeño en la vía pública (hasta 0,3 hectáreas) con al menos 30 metros cuadrados y mayoritariamente sin pavimento impermeable. Debe contar con abundante vegetación, suficiente sombra y bancos. Es, literalmente, un sitio donde sentarse cuando el calor aprieta.
También se establecen objetivos térmicos en los «Hitzeviertel» donde se deben aplicar medidas de infraestructura azul y verde para reducir las temperaturas máximas diurnas en el espacio público durante episodios de calor en al menos 2 °C, frente a un escenario sin tales medidas. Esto ya introduce elementos medibles al plan.
Cuando llueve, el plan es que el agua se quede
Berlín aspira a ser una «ciudad esponja». La ley establece que el agua de lluvia que cae sobre superficies selladas debe gestionarse y aprovecharse, en la medida de lo posible, en el lugar donde cae.
En zonas con alcantarillado unitario, el texto sugiere que, cuando sea viable y no choque con otras normas, al menos la mitad de esas superficies deberían desacoplarse de la red. La lógica es clara: retener, infiltrar y utilizar el agua ayuda a prevenir inundaciones y también a combatir sequías. Es el mismo concepto que explica la Berliner Regenwasseragentur al comparar la ciudad con un «schwamm» (una gran esponja urbana).
Este enfoque también ha sido reflejado en las cuentas públicas. En 2025, la coalición que gobierna Berlín acordó reservar 300 millones de euros para inversiones en infraestructura de agua orientadas a la «Schwammstadt», dentro de un paquete vinculado al despliegue del BäumePlus.
Dinero y personal para que no se quede en titulares
El debate económico ha acompañado al proyecto desde el inicio. En julio de 2025, el Gobierno regional rechazó el primer borrador del Volksentscheid, alegando unos costes de al menos 7.200 millones de euros para el periodo de 2025 a 2040.
Después de negociaciones y recortes, parte de la prensa alemana ha estimado que los costes oscilarían entre 3.200 millones y 4.000 millones de euros en 15 años para el programa que ya ha sido asumido por el Parlamento. Es importante interpretar estas cifras como estimaciones, ya que dependen de qué medidas se incorporen y de cómo se calculen.
Otra cuestión más práctica es quién se encargará de llevarla a cabo. En febrero de 2026, el Senado berlinés anunció su intención de crear un «Landesamt für Klimaanpassung» para coordinar la implementación, con una dotación que podría llegar a unas 500 plazas. Plantar es solo el primer paso.
Lo que nos dice Berlín sobre el verano que viene
Detrás de los números hay una realidad sencilla: la diferencia entre caminar por una calle con sombra y otra sin ella es notable, y suele sentirse aún más en los barrios con menos vegetación y más tráfico. Por ello, la ley enfatiza la importancia de medir la carga térmica por zonas y actuar con prioridad en los «Hitzeviertel».
Además, deja una lección para otras ciudades europeas, incluyendo muchas españolas. No basta con plantar árboles, ya que un árbol «climáticamente útil» es aquel que se riega, se protege y se mantiene a lo largo de los años. La infraestructura azul y verde debe estar integrada con otras infraestructuras urbanas, como tuberías, aceras y sistemas de movilidad. Es un trabajo de ciudad, no de campaña.
El texto oficial del Berliner Klimaanpassungsgesetz (KAnGBln) fue publicado en el Gesetz- und Verordnungsblatt für Berlin.
