El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha aludido de forma irónica a la posibilidad de que su país «tome el control» de Cuba en un futuro cercano, sugiriendo incluso una hipotética intervención militar tras la conclusión de una operación en Irán.
Durante un acto público, Trump mencionó a un asistente del público originario de la isla caribeña y afirmó: «Y él es originario de un lugar llamado Cuba, que tomaremos casi de inmediato», en un comentario que provocó risas entre los asistentes.
El mandatario continuó su intervención vinculando esa supuesta acción con su política exterior en Oriente Próximo, indicando: «Acabaremos con una primero, me gusta terminar el trabajo», en referencia al conflicto con Irán.
Despliegue militar y comentarios humorísticos
En la misma línea, Trump describió en tono distendido el despliegue de fuerzas estadounidenses en la región: «De regreso de Irán, haremos que uno de nuestros grandes, tal vez el portaaviones USS Abraham Lincoln, el más grande del mundo, se acerque, se detenga a unos 100 metros de la costa y nos digan: ‘Muchas gracias, nos rendimos'», sugiriendo una eventual respuesta de las autoridades cubanas.
El magnate neoyorquino pronunció estas palabras con una actitud aparentemente jocosa, mientras parte del público reaccionaba entre risas.
Contexto de las declaraciones y sanciones
Estos comentarios tienen lugar tras la emisión, este viernes, de una orden ejecutiva destinada a reforzar las sanciones de Estados Unidos contra el Gobierno de Cuba, así como contra personas, entidades y redes financieras vinculadas al régimen o que mantengan relaciones con actores ya sancionados.
Washington ha justificado esta decisión alegando que el Gobierno cubano representa una amenaza para la seguridad nacional estadounidense, debido a sus vínculos con países y organizaciones consideradas hostiles, así como por su papel en la represión interna y la inestabilidad regional. También ha acusado a La Habana de albergar actividades de inteligencia extranjera y mantener relaciones con actores como Irán o el partido-milicia chií libanés Hezbolá.
Reacción del Gobierno cubano
Por su parte, el Gobierno de Cuba ha rechazado las nuevas sanciones, calificándolas de medidas «coercitivas» e «ilegales». El ministro de Exteriores cubano, Bruno Rodríguez, ha afirmado que estas acciones no tendrán efecto disuasorio sobre el país, declarando: «No van a amedrentarnos» en respuesta a la nueva ofensiva de Washington.
