Venezuela concretó la nacionalización de su industria petrolera en 1976 mediante un proceso legal durante el primer Gobierno del presidente Carlos Andrés Pérez (1974-1979). Recientemente, el mandatario de EE. UU., Donald Trump, ha cuestionado este proceso al denunciar un supuesto despojo de derechos a empresas estadounidenses, lo que diversos expertos consultados han refutado.
El historiador Tomás Straka considera que las declaraciones de Trump reflejan una interpretación «muy mal informada» del proceso, mientras que la exviceministra de Energía y Minas, Dolores Dobarro, aseguró que los recursos del subsuelo venezolano han pertenecido al país desde su independencia.
Trump, quien ha ordenado un bloqueo de buques sancionados hacia y desde el país suramericano tras un despliegue militar en el Caribe, afirmó que Venezuela les quitó los derechos petroleros a las empresas estadounidenses y clamó por que estos derechos les sean devueltos.
Por otro lado, la Administración de Nicolás Maduro ha denunciado que el verdadero objetivo de Washington es apoderarse de los recursos venezolanos, acusando a EE. UU. de piratería por la incautación de dos buques con crudo de esta nación caribeña.
A continuación, se presenta un recuento histórico sobre la nacionalización y otras medidas adoptadas por el país petrolero:
La nacionalización de 1976
El 29 de agosto de 1975 se publicó en la Gaceta Oficial la Ley Orgánica que reserva al Estado la industria y el comercio de los hidrocarburos, conocida como la Loreich. Esta ley estableció el 1 de enero de 1976 como la fecha a partir de la cual se declararon extinguidas las concesiones petroleras que operaban en Venezuela.
Antes de la nacionalización, como explicó Straka, empresas privadas explotaban el petróleo localmente y la mayoría eran de capital extranjero, aunque «técnicamente estaban inscritas en Venezuela».
Con la nacionalización, el Estado se reservó el derecho a la exploración, explotación, refinación y exportación del petróleo. Para gestionar la industria, el Gobierno de Pérez creó en 1975 Petróleos de Venezuela (PDVSA), que asumió los activos de las empresas extranjeras en el país.
Dicha nacionalización «sustituyó las empresas concesionarias nacionales y extranjeras por empresas operadoras estatales (PDVSA y filiales)», indicó Dobarro.
La exviceministra durante el segundo Gobierno de Rafael Caldera (1994-1999) señaló que esta política fue «muy discutida, debatida y, se puede afirmar —según sus palabras— consensuada entre los factores políticos de la época».
Straka también apuntó que Venezuela reabrió su mercado a inversionistas petroleros en la década de 1990 para garantizar una inyección de dinero, permitiendo a las empresas internacionales regresar al país a través de convenios.
La era de Chávez
La llegada del presidente Hugo Chávez al poder en 1999 marcó un cambio significativo. Chávez, fallecido en 2013, profundizó «una nacionalización que ya existía», especialmente a partir de 2007, cuando obligó a las empresas petroleras extranjeras a adoptar un esquema mixto, según Straka. Este líder de izquierda buscaba capitalizar políticamente este proceso.
Chávez prohibió a empresas extranjeras trabajar de forma autónoma y las forzó a crear empresas mixtas con PDVSA, donde estas empresas debían aceptar una participación minoritaria.
En 2007, se decidió que PDVSA sería la socia mayoritaria en la industria petrolera. El economista Francisco Monaldi, director del Programa de Energía de América Latina de la Universidad Rice, recordó que el Gobierno venezolano expropió activos de empresas como ExxonMobil y ConocoPhillips, que no aceptaron las nuevas condiciones. Estas empresas demandaron al Estado venezolano en arbitrajes internacionales, obteniendo laudos favorables que ordenaron compensaciones económicas.
Monaldi también destacó que PDVSA perdió la autonomía que tuvo desde su creación, con fondos destinados a financiar diversas misiones gubernamentales por decisión de Chávez, quien despidió a miles de trabajadores de la estatal que apoyaron el paro petrolero entre 2002 y 2003.
Proveedor importante para EE. UU.
Straka indicó que Venezuela ha sido «una pieza fundamental» en el «tablero de la geopolítica» de Estados Unidos desde la Segunda Guerra Mundial, incluso antes, debido a su carácter como exportador de petróleo.
El historiador precisó que aunque Venezuela no es la misma que durante la Segunda Guerra Mundial —cuando era el principal exportador de petróleo del mundo— sigue siendo importante para Washington.
El petróleo venezolano está a tan solo cuatro días en barco de las refinerías estadounidenses.
No obstante, también es importante señalar que Estados Unidos nunca ha tenido derechos sobre el subsuelo venezolano, dado que la propiedad de la tierra es del Estado según la tradición legal hispánica.
