Archivo – Ryanair 737-MAX 8 Artwork – ED TURNER / BOEING GRAPHIC – Archivo
MADRID 9 Dic. (EUROPA PRESS) – Ryanair ha recortado un millón de plazas (-22%) y 20 rutas en Bruselas para su programa de invierno 2026-2027. Esta decisión se debe a la «retrógrada» medida del Gobierno belga de «duplicar su perjudicial impuesto sobre la aviación» hasta los 10 euros por pasajero a partir de 2027, junto con la introducción de un impuesto adicional de 3 euros por pasajero impuesto por el Ayuntamiento de Charleroi, donde se ubica el aeropuerto en el que opera la compañía.
Este recorte implicará la eliminación de cinco aviones basados en Bruselas, lo que según Ryanair representará una pérdida de 500 millones de dólares (429 millones de euros) en inversiones.
La aerolínea de bajo costo arguye que el aumento de los costes de acceso, que ya se incrementaron en julio un 150%, «hace que Bélgica sea totalmente incompetitiva» en comparación con otros mercados como Suecia, Hungría, Italia o Eslovaquia, «donde los gobiernos están suprimiendo los impuestos» sobre la aviación.
Ryanair indica que si el Gobierno belga «realmente quiere reactivar la economía», debería «suprimir este perjudicial impuesto» para generar más tráfico y turismo. La compañía advierte que, de no hacerse, «el tráfico belga se colapsará y las tarifas se dispararán», tal como ha ocurrido en otros territorios como Austria y Alemania.
Para exigir un cambio en esta política fiscal, Ryanair ha enviado una carta al primer ministro belga, Bart de Werber; al ministro de Transportes, Jean-Luc Crucke; a la ministra de Aeropuertos de Valonia, Cécile Neven; y al alcalde de Charleroi, Thomas Dermine, pidiendo que se reviertan los aumentos.
La decisión de Ryanair de recortar plazas en Bruselas se suma a medidas previamente tomadas en otros países por motivos similares, incluyendo España, donde la aerolínea ha dejado de operar hasta tres millones de asientos en aeropuertos regionales debido a la subida de tasas de Aena «por su poca competitividad».
Además, se han realizado recortes en Alemania, Francia, Austria, Estonia, Lituania y Letonia, siempre citando problemas competitivos por el aumento de las tasas.
