
MADRID, 14 Abr. () – En un clima cada vez más cálido, los pronósticos meteorológicos precisos serán cada vez más importantes para reducir la mortalidad relacionada con el calor, según un estudio conjunto de la Universidad de Columbia, la Universidad de Oregón y la Universidad de Arizona, todas en Estados Unidos.
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Los pronósticos meteorológicos precisos pueden ayudar a las personas a adaptarse a los episodios de calor extremo, que se prevé que aumenten con el cambio climático, insisten los autores de este trabajo publicado en ‘Proceedings of the National Academy of Sciences’.
Los investigadores estimaron el impacto potencial de los pronósticos meteorológicos precisos en la mortalidad relacionada con el calor. Combinando proyecciones de modelos climáticos con evaluaciones de expertos, proyectaron cómo es probable que mejore la precisión de los pronósticos de temperatura hasta finales de siglo.
El análisis de datos de mortalidad y meteorológicos en Estados Unidos entre 2004 y 2023 indicó que los pronósticos más precisos a un día vista redujeron la mortalidad relacionada con el calor, en comparación con los días calurosos con pronósticos menos precisos.
Un Margen de Error que se Reduce a Pasos Agigantados
Entre 2005 y 2023, la precisión de los pronósticos a un día vista mejoró un 34%. Encuestas realizadas a 48 expertos en pronósticos meteorológicos en Estados Unidos revelaron que se espera que esta precisión continúe mejorando hasta 2100.
Las mejoras previstas en los pronósticos meteorológicos podrían reducir la mortalidad anual relacionada con el calor en Estados Unidos en aproximadamente un 18% para 2100, lo que equivale a 2.000 vidas salvadas por año.
Las mejoras rápidas son consideradas factibles por los expertos y podrían reducir la mortalidad anual relacionada con el calor en un 25%. El valor de los pronósticos precisos aumentó aún más en escenarios de cambio climático severo.
Según los autores, el mantenimiento de las redes de observación de la Tierra y la inversión en el desarrollo de modelos meteorológicos podrían ser clave para reducir la mortalidad relacionada con el calor asociada al cambio climático.
