El consejero delegado de Repsol, Josu Jon Imaz, ha anunciado que la compañía prevé aumentar en un 50% la producción de petróleo que gestiona en Venezuela a corto plazo y triplicarla en un horizonte de tres años. Durante su intervención en el foro Wake Up Spain, organizado por ‘El Español’, Imaz reivindicó el papel del gas y el petróleo en España y criticó la prohibición de explorar gas en la península, así como el cierre de refinerías en Europa.
Operaciones en Venezuela
Imaz aseguró que Repsol ha recibido todas las licencias necesarias de Estados Unidos para operar con normalidad en Venezuela. Esto incluye la contratación de empresas estadounidenses y la posibilidad de moverse «abiertamente» en ese entorno. Recientemente, la compañía firmó un acuerdo relevante de gas con el Gobierno venezolano, lo que garantiza aproximadamente el 50% de la producción eléctrica del país en un momento crítico, donde Venezuela «necesita esa electricidad más que nunca».
El directivo adelantó que en los próximos días, Repsol asumirá el control directo de las operaciones de petróleo en el país, lo que permitirá cumplir el compromiso de elevar en un 50% la producción asociada a los 45.000 barriles diarios brutos que aporta actualmente la compañía. El objetivo final es triplicar esa producción en tres años, contribuyendo a «una Venezuela mejor» a través del desarrollo económico y social gracias a los ingresos de los hidrocarburos.
La importancia del petróleo y el gas en España
Imaz también destacó que el petróleo y el gas seguirán siendo imprescindibles en España durante las próximas décadas, ya que el país convivirá con estos combustibles fósiles entre 30 y 40 años. Recordó que más del 65% de la energía en el ‘mix’ energético primario español todavía proviene de estos recursos. Defendió que, junto al impulso a las energías renovables, España debe «apostar por tenerlos y procesarlos», manteniendo una capacidad industrial que garantice el suministro.
En este sentido, el ejecutivo cuestionó la ley aprobada en 2021 que prohíbe la exploración y producción de gas en España. Recordó descubrimientos potenciales que podrían haber abastecido varios años de demanda nacional y se preguntó si tiene sentido renunciar a estos recursos propios mientras el país depende de suministros lejanos, comparando esta situación con «tener el Golfo Pérsico» y no aprovecharlo.
Crisis en el sector de refino europeo
Imaz manifestó que Repsol tiene una obsesión principal: que en España «no falte producto» de aquí al verano. Reveló que el grupo ha aumentado sus inventarios en 1.200 millones de euros en marzo y está invirtiendo en las refinerías de A Coruña y Petronor para producir un 15-20% más de queroseno antes del verano. Además, alzó la voz contra la evolución regulatoria en Europa y su impacto en el sector del refino, mencionando que desde el inicio de la guerra en Ucrania se han cerrado 11 refinerías en el continente y que desde la crisis financiera de 2008 han desaparecido 30 de las 100 instalaciones que existían entonces.
A su juicio, las normativas y regulaciones actuales están «ahogando al refino europeo», justo en un momento en el que sigue siendo necesario para garantizar el suministro de combustibles. Cuestionó que se considere a las refinerías como «parte del pasado» en un contexto de tensiones geopolíticas y volatilidad energética, alertando sobre las dificultades de muchas plantas para competir y el riesgo de su cierre en un momento de alta demanda de productos como el queroseno y el diésel.
Transición energética y emisiones de CO2
Imaz subrayó también que la transición energética debe combinar ambición climática con realismo industrial. Propuso evitar la deslocalización de industrias intensivas en energía, que una vez trasladadas emiten más CO2 en otros países. Desde 2010, Estados Unidos ha reducido más sus emisiones de CO2 por unidad de PIB que Europa, y parte de la descarbonización en Europa se realiza «cerrando industrias» que se trasladan a países con mayores emisiones, «metiendo CO2 debajo de la alfombra».
Inversiones en Estados Unidos
Finalmente, Imaz reiteró la necesidad de una política energética «sensata» que preserve la seguridad del suministro, aproveche los recursos existentes de petróleo y gas, y mantenga la capacidad de refino y transformación en Europa. En cuanto a las inversiones de Repsol, recordó que entre un 25% y un 34% de las mismas se destinarán a Estados Unidos hasta 2028, donde se percibe un entorno regulatorio favorable y un crecimiento económico. Destacó que el gas estadounidense y el fracking «salvaron a Europa» durante la crisis de precios provocada por la invasión a Ucrania.
