
MADRID, 14 Dic. (EDIZIONES) – Tomar decisiones en medio de la emoción o del enfado puede salir caro. Según explica un psiquiatra experto en salud mental, la impulsividad activa un exceso de dopamina que nubla el juicio y nos empuja a actuar sin medir las consecuencias. Frente a ello, aplicar el «retraso intencional» -esperar unos minutos antes de reaccionar- ayuda a equilibrar el cerebro, así como a tomar decisiones más conscientes, además de evitar arrepentimientos.
Esta es la técnica que aconseja el doctor Fernando Mora (@doctormora_), especialista en Medicina, psiquiatra, y jefe de Sección de Psiquiatría en el Hospital Universitario Infanta Leonor de Madrid, así como profesor asociado de Psiquiatría en la Universidad Complutense de Madrid.
El doctor Mora acaba de publicar con Zenith el libro ‘Haz que tu cerebro tome mejores decisiones’, en el que expone que intentar retrasar una respuesta y frenar las decisiones en caliente responde a dos estrategias de afrontamiento que suele trabajar con sus pacientes.
Por un lado, menciona la impulsividad y, en el lado opuesto, el retraso intencional, que es la estrategia que neutraliza esa impulsividad. «Como todos sabemos, la impulsividad es la tendencia a hacer las cosas de manera irreflexiva, rápida, y sin tener en cuenta las consecuencias. Es una estrategia que aparece típicamente cuando se desequilibra nuestra dopamina y se convierte en problema cuando se vuelve una forma habitual de funcionar en la vida», advierte este especialista.
Además, señala que actuar sin medir el alcance de nuestras acciones hace más fácil que el resultado no sea el esperado y que las consecuencias sean negativas. «Por el contrario, el retraso intencional consiste precisamente en esto: no actuar en caliente, sino en aplazar de forma consciente y voluntaria la respuesta a un deseo o impulso, permitiéndonos hacer una evaluación adecuada de sus consecuencias», defiende el psiquiatra.
En su opinión, el retraso intencional es la estrategia que permite neutralizar la impulsividad. «Con el retraso intencional, al frenar nuestra respuesta impulsiva, logramos que la liberación de dopamina sea más equilibrada, y que la decisión sea más consciente y basada en los beneficios a largo plazo, lo cual suele ser más eficaz y sostenible», asegura Fernando Mora.
Cuando los problemas vienen de golpe
En este contexto, el libro recuerda que muchas veces, cuando debemos gestionar varios problemas a la vez, nos sentimos superados y surge en nosotros malestar emocional.
«Nuestra capacidad de resolver problemas es como un embudo: si los problemas vienen uno a uno podremos ir manejándolos poco a poco. Sin embargo, si se acumulan muchos a la vez, o son demasiado graves y superan nuestra capacidad para gestionarlos, nos bloquean y no podremos afrontarlos», resalta este especialista.
Por eso, el doctor Mora defiende que ante un escenario de estas características, debemos ser capaces de identificar estos problemas, evaluar cómo nos afectan, y ser conscientes del estrés que nos generan.
