(I-D) La diputada de Unidas por Extremadura, Nerea Fernández, la secretaria política de Podemos, Irene Montero, y la candidata de Unidas por Extremadura, Irene de Miguel, durante un acto el 12 de diciembre de 2025, en Badajoz, Extremadura (España). – Andrés Rodríguez –
MADRID, 21 Dic. (EUROPA PRESS) – Podemos e IU han logrado romper en Extremadura, con su coalición sin Sumar, la tendencia descendente a nivel electoral que arrastraba la izquierda alternativa desde hace seis años, tras los descalabros de las elecciones autonómicas y municipales de 2019 y 2023, así como los malos resultados del ciclo electoral de 2024.
Con una subida notable de tres escaños respecto a las últimas elecciones, pasando de cuatro a siete (cuatro serán para miembros de IU y tres para Podemos), con casi el 98% del voto escrutado, el resultado de Unidas por Extremadura se beneficia parcialmente del hundimiento del PSOE en la comunidad, alcanzando la horquilla más alta de apoyo que le otorgaban varios sondeos, aunque ello resulta irrelevante en términos de gobernabilidad ante la clara mayoría que obtienen PP y Vox.
De todas formas, la confluencia de ambas formaciones con Alianza Verde logra cumplir el principal objetivo de las direcciones estatales, que era cortar el achicamiento electoral que venían arrastrando a nivel autonómico, favorecer el cambio del estado de ánimo de sus bases y comenzar a relanzar a la izquierda del PSOE para futuras convenciones y elecciones generales.
También habrá que ver si el buen desempeño en Extremadura tiene un impacto en la política de alianzas de los partidos en otras comunidades para evitar la fragmentación electoral. Sin embargo, las opciones de candidaturas unitarias en la izquierda ahora se antojan complicadas en las próximas citas, sobre todo en Aragón, en los primeros comicios de 2026, donde hay conversaciones abiertas para intentar un frente amplio, no exento de dificultades ante recelos y reproches de vetos cruzados.
Y es que los planteamientos de pactos electorales no son uniformes; Podemos quiere sacar a Sumar de cualquier candidatura conjunta, como condición en Aragón, Castilla y León o Andalucía. Mientras tanto, IU rechaza planteamientos excluyentes y apuesta por frentes amplios con todas las organizaciones, al igual que anhela Sumar.
Tregua en Extremadura frente a las tensiones estatales
Los comicios extremeños han supuesto una tregua en las tensiones a nivel estatal que arrastraban Podemos e IU, tras romper los ‘morados’ con Sumar a finales de 2023 y trazar una línea crítica con el Gobierno, mientras que IU apoya al Ejecutivo y preserva su alianza con Sumar, plasmada en acuerdos electorales previos.
Pese a ello, primó la reedición de Unidas por Extremadura, que fue de las pocas candidaturas que mantuvo el tipo en 2023, bajo el liderazgo consolidado de la candidata Irene de Miguel y una campaña basada en la agenda extremeña, aislándose de los conflictos entre los partidos a nivel nacional.
Apoyo de Sumar, pese a tener un puesto irrelevante en listas
Mientras tanto, Sumar, sin apenas estructura en Extremadura, descartó presentarse por su cuenta y optó por apoyar a Unidas por Extremadura sin participar en la campaña, al reivindicar que estaba presente en sus listas con la independiente Alba Martín, sin ninguna opción de lograr escaño (el número 22). Pese a ello, De Miguel tildó en una entrevista a la vicepresidenta segunda de haber sido «un poco fraude» para la izquierda.
Con la subida en Extremadura, la izquierda alternativa toma respiro tras encadenar golpes electorales como el del ciclo electoral de 2024, marcado por la división electoral, con Podemos apostando por su proyecto propio y compitiendo con las candidaturas auspiciadas por Sumar.
Respiro tras los malos resultados de 2024
Así, los dos volvieron a quedarse como fuerzas extraparlamentarias en las elecciones gallegas, siendo el primer gran fracaso para el proyecto de Yolanda Díaz, mientras que Podemos fue incluso superado en votos por el PACMA.
En los comicios en Euskadi, la tendencia también fue desfavorable, pues Sumar salvó los muebles por la mínima, logrando un único escaño que fue para IU, mientras que Podemos volvió a desaparecer de un parlamento autonómico en una comunidad donde llegó a ser la primera fuerza política en unas generales.
En los comicios catalanes, Podemos optó por no concurrir, mientras que los ‘Comunes’, donde se referencian Sumar e IU, cosecharon otra caída al quedarse en seis escaños, aunque suficientes para ser clave en la gobernabilidad e investidura del socialista Salvador Illa.
Por su parte, las elecciones europeas fueron la gran prueba nacional en la que Sumar, junto a sus principales aliados, y Podemos midieron fuerzas en otros comicios con una pérdida de votos y escaños, aunque con sensaciones diferentes. Los ‘morados’, encabezados por la exministra Irene Montero, lograron mantener su proyecto autónomo con dos escaños, mientras que los de Díaz tuvieron un pobre desempeño, con sólo tres eurodiputados, lo que suscitó una fuerte crisis y motivó la dimisión de la vicepresidenta segunda como coordinadora de Sumar.
Debacle de la izquierda en 2023
Sin duda, Extremadura supone una alegría para Podemos e IU tras el gran batacazo de las elecciones autonómicas de 2023, cuando estaban aliados bajo la marca estatal Unidas Podemos, lo que supuso la pérdida de todos los gobiernos autonómicos, salvo el de Navarra, la desaparición de los parlamentos de la Comunidad Valenciana, Madrid y Canarias, y el desplome en la mayoría de comunidades y ayuntamientos. Además, sufrieron el duro golpe de perder el Ayuntamiento de Barcelona, uno de sus bastiones del poder local, que dirigió Ada Colau (Comunes) durante ocho años.
Estos comicios llevaron a una situación de debilidad a Podemos, que ya mantenía fuertes pugnas con Díaz en la negociación de su presencia en la coalición Sumar, que fue un paréntesis en esta tendencia, al conseguir 31 escaños clave para revalidar el Gobierno progresista.
Sin embargo, ese balance también supuso un descenso de votos y diputados respecto al de Unidas Podemos en las generales de 2019 y no contribuyó a pacificar el clima de desencuentro con los ‘morados’, quienes quedaron fuera del Ejecutivo y recriminaron a Díaz aprovecharse de su sangría electoral de 2023 para arrinconarles.
Aparte, el inicio del declive electoral de los ‘morados’, que irrumpieron con fuerza en el panorama político en 2015, se dio en las autonómicas y municipales de 2019, donde también quedaron fuera de parlamentos autonómicos, como en Cantabria y Castilla y León, y perdieron ayuntamientos como Coruña, Madrid y Zaragoza. También en 2022, Podemos e IU sólo lograron un escaño en Castilla y León.
¿Unidad en Aragón?
No obstante, queda por ver si estos comicios permiten amainar el enfrentamiento en la izquierda, dado que Podemos rechaza confluir con Sumar, al que ven como un fracaso y un proyecto subordinado al PSOE. De hecho, los morados han enfatizado que la izquierda en Extremadura funciona por la ausencia de la formación de Díaz y ofrecen alianzas electorales a IU si Sumar no entra en la ecuación, intentando así volver a emular el antiguo espacio de Unidas Podemos.
Por su parte, la dirección de IU ha criticado a los ‘morados’ por socavar la unidad y ya cuenta en Andalucía y Castilla y León con acuerdos electorales con Sumar y otras formaciones, aunque mantienen la puerta abierta a Podemos.
Pese a este contexto, el adelanto electoral en Aragón para el 8 de febrero ha abierto una ventana para intentar un frente electoral
FUENTE
