
MADRID, 23 Dic. (EDIZIONES) – Infecciones de transmisión sexual
Las infecciones de transmisión sexual (ITS) están viviendo un aumento histórico en España, con más de 90.000 casos al año y un crecimiento sostenido que afecta tanto a jóvenes como a mayores de 50 años. ¿Por qué? Los expertos alertan de que muchas ITS pasan desapercibidas, se confunden con infecciones urinarias, alergias o incluso simples irritaciones, y algunas, como la sífilis, pueden imitar múltiples patologías, retrasando el diagnóstico.
La presencia de ITS sin síntomas y el menor uso del preservativo están impulsando una transmisión silenciosa que exige más cribados, mejor educación sexual y un alto índice de sospecha clínica para evitar complicaciones y frenar su expansión.
Para conocer mejor esta situación, entrevistamos al doctor Pablo Ryan Murúa, especialista en Medicina Interna del Hospital Universitario Infanta Leonor (Madrid) y experto en materia de ITS. Él advierte que muchas de estas infecciones no presentan síntomas o lo hacen de forma inespecífica, lo que lleva a confundirlas con infecciones urinarias, candidiasis o vaginosis.
En concreto, en España, la clamidia, la gonorrea y la sífilis son actualmente las ITS más notificadas. «En 2024 se superaron los 90.000 casos combinados, con un crecimiento anual sostenido. La clamidia lidera en número, seguida de la gonorrea (preocupante por su resistencia antibiótica) y por la sífilis, que ha resurgido, incluyendo casos congénitos. Estas infecciones se han triplicado en la última década, lo que refleja un problema creciente de salud pública», avisa el experto.
Cuando las ITS se confunden
Es fundamental destacar que, en mujeres, la clamidia y la gonorrea pueden pasar desapercibidas o atribuirse a molestias leves. Por otro lado, en hombres, los síntomas pueden parecer una uretritis banal o prostatitis, mientras que las lesiones por VPH o los herpes se confunden con fibromas, eccemas o foliculitis.
«En definitiva, los síntomas de las ITS pueden imitar a numerosas enfermedades urogenitales y dermatológicas. Por eso, es crucial mantener un alto índice de sospecha clínica y, sobre todo, realizar siempre una historia sexual detallada, lo que es clave para orientar correctamente el diagnóstico y evitar retrasos en el tratamiento», aclara.
La sífilis, conocida históricamente como la gran simuladora, debido a su capacidad de imitar otras enfermedades, suele ser la protagonista de muchos diagnósticos erróneos. «Sus manifestaciones son muy variadas: una úlcera sifilítica primaria (chancro) es indolora y puede pasar desapercibida o confundirse con una herida menor. Además, las erupciones de la sífilis secundaria (manchas en palmas, plantas u otras zonas) suelen parecerse a alergias, psoriasis u otras dermatosis comunes. Esto hace que, en ocasiones, se establezca inicialmente un diagnóstico erróneo, retrasando el tratamiento adecuado», explica el doctor Ryan Murúa.
Síntomas más frecuentes de una ITS
Este especialista en Medicina Interna recuerda que los síntomas más comunes de una infección de transmisión sexual incluyen flujo genital anormal, escozor al orinar, úlceras o verrugas en genitales y, en ocasiones, dolor pélvico o ganglios inflamados.
Sin embargo, advierte que muchas ITS, como la clamidia, la gonorrea o incluso la sífilis, pueden cursar sin síntomas, especialmente en el caso de las mujeres. «Esta ‘transmisión silenciosa’ favorece la diseminación sin diagnóstico, subrayando la importancia del cribado periódico de ciertas ITS, incluso en personas asintomáticas», añade.
La mayor incidencia de ITS en España
El doctor Ryan Murúa también subraya que, actualmente, aunque la mayor incidencia de infecciones de transmisión sexual se da en jóvenes de 20 a 35 años, también han aumentado significativamente los casos en las personas mayores de 50 años.
«Factores como el menor uso del preservativo, más parejas sexuales, cambios sociales (divorcios, aplicaciones de citas) y una escasa educación sexual explican esta tendencia. En mayores, influye, además, la baja percepción de riesgo y el mantenimiento de una vida sexual activa sin protección», concluye.
Cómo se realiza el diagnóstico
En este escenario, conviene recordar cuáles son las principales herramientas diagnósticas de las ITS. Las pruebas más utilizadas son la PCR (por su alta sensibilidad para clamidia, gonorrea, etc.) y las serologías (imprescindibles para sífilis, VIH, hepatitis B/C). «Los cultivos se usan sobre todo para estudiar resistencias, especialmente en gonorrea. Los test rápidos permiten un cribado inmediato y son útiles en contextos comunitarios. No obstante, cada ITS requiere una combinación específica según sean los síntomas y la localización anatómica», enfatiza el experto.
Asimismo, sostiene que, en la mayoría de los casos, se toman muestras genitales (exudado, orina), extragenitales (faringe, recto), según el tipo de prácticas sexuales, y siempre se solicita una analítica de sangre para descartar VIH, sífilis y hepatitis. «La exploración clínica puede bastar solo en lesiones muy típicas (verrugas por VPH), pero habitualmente se complementa con pruebas para un diagnóstico completo y detectar coinfecciones», alerta.
En quienes conviene hacer un cribado preventivo
Recuerda que las guías actuales, incluidas las del Grupo de Estudio en Infecciones de Transmisión Sexual (GEITS) de la Sociedad Española de Enfermedades Infecciosas y Microbiología Clínica (SEIMC), recomiendan realizar cribados periódicos, incluso en ausencia de síntomas, en personas con mayor probabilidad de exposición.
«Esto incluye a jóvenes sexualmente activos menores de 25 años, trabajadores sexuales, personas con múltiples parejas y aquellas que toman la profilaxis preexposición o PrEP frente al VIH. En estos grupos se aconseja un cribado al menos anual y cada 3-6 meses cuando el riesgo es elevado. Además, el cribado debe ofrecerse sistemáticamente durante el embarazo. Detectar las ITS de forma precoz permite cortar la transmisión, iniciar tratamiento antes de que aparezcan complicaciones y prevenir secuelas como la enfermedad inflamatoria pélvica o la infertilidad», defiende este especialista.
El doctor Pablo Ryan Murúa, especialista en Medicina Interna del Hospital Universitario Infanta Leonor (Madrid), dirige, junto al doctor Ander González Sarría (Centro de ITS Sandoval y Hospital Clínico San Carlos de Madrid), el curso de Infecciones de Transmisión Sexual (ITS) para profesionales sociosanitarios, celebrado recientemente en el Hospital público Infanta Leonor.
