El consejero delegado de OpenAI, Sam Altman, anunció este viernes que la empresa tecnológica ha alcanzado un acuerdo con el Departamento de Guerra de Estados Unidos para que sus modelos de inteligencia artificial (IA) puedan ser utilizados en redes clasificadas.
Según Altman, en un comunicado publicado en la red social X, el Pentágono se comprometió a respetar los principios de prohibición del uso de su IA en vigilancia masiva a nivel nacional y a asegurar «la responsabilidad humana en las decisiones en el uso de la fuerza, incluido en sistemas de armas autónomos».
«El Departamento de Guerra está de acuerdo con estos principios, los refleja en ley y políticas, y lo hemos añadido a nuestro acuerdo», aseguró Altman.
«Esta noche, hemos alcanzado un acuerdo con el Departamento de Guerra para desplegar nuestros modelos en su red clasificada. En todas nuestras interacciones, el DoW mostró un profundo respeto por la seguridad y un deseo de asociarse para lograr el mejor resultado posible».
Asimismo, Altman solicitó al Departamento de Guerra que ofrezca los mismos términos a todas las empresas de IA, afirmando que, en su opinión, todos deberían estar dispuestos a aceptar. «Hemos expresado nuestro deseo de ver una desescalada alejada de acciones gubernamentales y legales que conduzcan a acuerdos razonables», indicó el cofundador de OpenAI.
Las tensiones entre Anthropic y el Pentágono
Este acuerdo llega tras la solidaridad mostrada por OpenAI hacia Anthropic en su esfuerzo por presionar al Pentágono para que garantizara que su IA no se utilizaría para la vigilancia de estadounidenses ni para el uso de armas autónomas, una necesidad que el creador de ChatGPT también considera imperativa.
Sin embargo, después de meses de negociaciones y de una tensa reunión entre Dario Amodei, CEO de Anthropic, y el secretario de Guerra, Pete Hegseth, ambas partes no lograron acercar posturas sobre los límites de uso de su modelo Claude.
Anthropic reafirmó que no cederá en su esfuerzo por que el Pentágono se comprometa a no utilizar su tecnología en la vigilancia de estadounidenses y en sistemas de armamento autónomo.
Hegseth, poco antes, acusó a Anthropic de «arrogancia» y prometió terminar con aproximadamente 200 millones de dólares en contratos de Defensa con la empresa e incluso declaró que era un «riesgo a la cadena de suministro», lo que podría vetar a Anthropic de acceder a nuevos contratos, reservados normalmente para compañías de naciones adversarias.
Trump arremete contra Anthropic
El presidente estadounidense, Donald Trump, expresó en la red social Truth que Anthropic es una empresa de «la izquierda radical» y ordenó que todos los contratos con el Gobierno federal y la tecnológica se cierren de inmediato, con un periodo de transición de seis meses.
Empleados de Google, Amazon y Microsoft también mostraron su solidaridad con la postura de Anthropic, negándose a permitir que su tecnología se utilizara, por ejemplo, en la planificación de la captura del mandatario Nicolás Maduro en enero, ni en espionaje interno, ni en armas totalmente autónomas.
El acuerdo con Sam Altman, anunciado recientemente, podría servir para establecer normas básicas en el cada vez más extendido uso de la IA en decisiones militares y análisis, en un contexto donde el debate sobre el uso de estas herramientas en la defensa y en escenarios de combate se ha intensificado en Silicon Valley.
