El cineasta iraní Jafar Panahi, quien se encuentra encarcelado en su país, estrena su film clandestino titulado ‘Un simple accidente’. Durante una reciente entrevista en el marco del 73 Festival de San Sebastián, el director expresó que «nunca» olvidará la sonrisa «burlona» del expresidente Donald Trump cuando afirmó que Gaza no era un lugar óptimo para vivir. En sus declaraciones, Panahi cuestionó la insensibilidad de tales afirmaciones y explicó cómo estas reflejan una desconexión con la realidad que enfrentan los ciudadanos en Gaza.
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El cineasta afirmó que la respuesta a la situación en Gaza no puede ser indiferente, describiendo el «genocidio» en la región como una «desgracia mundial». Su película, que ganó la Palma de Oro en el Festival de Cannes, no solo relata su experiencia en prisión, sino también las vivencias de otros prisioneros. «En mi película, presento el miedo que existe en Irán ante el régimen, mostrando a víctimas que se enfrentan a sus torturadores y se debaten entre la venganza y el perdón», comentó Panahi.
Adicionalmente, subrayó que su obra es «100% un canto a la no violencia» y, a través de ella, pretende transmitir un mensaje crucial: «¿Qué debemos hacer? ¿Qué debe ser nuestra elección en el futuro tras décadas de falta de libertad?».
Panahi pasó siete meses encarcelado debido a una condena de seis años por propaganda contra el régimen. A pesar de las prohibiciones que enfrentó, como no poder realizar películas o viajar al extranjero, su trabajo sigue resonando en festivales internacionales.
En el caso del festival de Cannes, donde obtuvo el máximo galardón, regresó a Irán inmediatamente después, recibiendo un cálido recibimiento de amigos y familiares. Sin embargo, su experiencia no estuvo exenta de desafíos. Reveló que durante el rodaje de su última película, enfrentaron amenazas de las autoridades, lo que llevó a una investigación sobre el equipo de filmación, aunque pudo concluir el proyecto.
El cine como registrador de la realidad
En su charla, Panahi también lamentó que sus películas no se proyecten en Irán, salvo su primer trabajo, ‘Globo Blanco’, y que los espectadores tengan que recurrir a internet y otras vías para acceder a su filmografía. Reflejó la importancia del cine en Irán como «un registrador» de lo que ocurre en la sociedad, afirmando que «el cine es el espejo de la resistencia de la gente». Enfatizó que las narrativas cinematográficas pueden documentar la historia, pues cuando se ve una película, puede haber pasado un tiempo considerable desde su creación.
Con sus films, Jafar Panahi continúa desafiando las restricciones impuestas por su gobierno y fortaleciendo su papel como un valor esencial en la crítica social a través del arte cinematográfico.
