
– MATEO LANZUELA/
MADRID, 24 Abr. – El grupo Santero y los Muchachos lanza este viernes ‘Todas las Luces’, su cuarto disco de estudio. Este nuevo trabajo incorpora elementos frescos que los llevan más allá de su característico «rock reposado», sonando más innovadores y evitando repetir la fórmula de sus discos previos.
Soni Artal, guitarrista y voz de este proyecto musical originado en La Pulquería, junto con Josemán Escrivá y Miguel Ángel Escrivá, comenta que a lo largo de los años, la banda ha forjado una identidad «manejando influencias con sonidos más secos, más áridos, más fronterizos, como puestas de sol con cactus y desierto». Asegura que, al no querer «pisar por el mismo camino», han abierto «otros frascos que teníamos cerrados».
En este cuarto álbum, la banda ha llegado a prescindir de los sonidos de trompetas, que caracterizaron sus tres discos anteriores, y del uso de ‘slide’, para incorporar sintetizadores. Esto se puede apreciar en el segundo adelanto del disco, ‘Llamaré a tu puerta’, que se presentó al público el pasado 12 de marzo, mostrando una fuerte influencia del sonido electrónico.
«Llamaré a tu puerta» proviene de una banda que tuvieron en 2008, donde lanzaron un disco de música electrónica mezclada con rock. «Hemos rescatado algunas canciones de ahí, sumando momentos de ese disco a este nuevo trabajo y lo hemos ‘santerizado’, por decirlo de alguna manera», agrega Artal.
Este tema ha sido precedido por ‘Vamos a vernos’, un sencillo que resultará más familiar para los fieles seguidores de la banda, cargado de nostalgia. «Esa canción ha nacido por la necesidad. A veces, a medida que cumplimos años, dejamos de ver a las personas que nos gustaría ver», señala Artal.
Ambos temas son solo pequeños adelantos de lo que se encontrará en un disco donde la banda intenta abrir «un poco el espectro», aunque mantiene que no abandonan su clásico ‘rock reposado’. «Este puede ser un paso intermedio, un disco bisagra a lo que pueda venir después, pero somos bastante eclécticos musicalmente», destaca Soni Artal.
Artal también commenta que este disco es «para viajar», aunque «también para planchar». Entre las novedades, menciona que contiene algunos temas bailables, lo que markará una diferencia con los discos anteriores, y resalta la importancia de escuchar un álbum completo en la actualidad. «Escuchar un disco hoy en día es un privilegio, muy poca gente lo hace», reflexiona, señalando cómo ha cambiado la forma en que las personas se acercan a la música.
«Estamos en la generación de la playlist», dice, reconociendo que, aunque esto puede ser positivo, «con un disco lo ideal es sentarse y escucharlo completo». En ese sentido, aconseja sobre la cuidada secuencia de las canciones en ‘Todas las luces’.
Grabación en Valencia
Preguntado sobre el proceso de grabación en su ciudad natal, Artal menciona que a la banda no le gusta «tener presión en un estudio, especialmente en lo que respecta al tiempo». Aunque hay plazos, prefieren trabajar a su ritmo. Tras grabar las baterías en un estudio junto a su ingeniero de sonido Manuel Torres, y colaboraciones como las de Adrián Ribes y Pau García-Serra, han disfrutado de la oportunidad de trabajar «sin prisa», un privilegio que les permite perfeccionar armonías vocales y matices.
En el transcurso de la elaboración del disco, y pidiendo disculpas a su manager Carlos Jorro, dice que el álbum sufrió un reinicio. «Casi lo teníamos terminado, pero dos de los temas nos llevaron a deshacernos de todo. Muchas ideas y bocetos quedaron fuera, porque el disco resultó ser bastante conceptual», explica.
Desconocimiento del significado de «parar»
Tras tres años sin pausa gracias al lanzamiento de su anterior disco en vivo ‘Royal Cantina’ y un apretado calendario de actuaciones en los primeros meses de 2026, Santero y los Muchachos se preparan para la promoción de su nuevo álbum. Después del verano, comenzarán una gira de salas en otoño y luego realizarán una serie de conciertos acústicos.
Artal señala que hay lugares a los que no pueden llevar a toda la banda por cuestiones logísticas: «Viajamos once personas y llevamos escenografía y luces, lo que hace difícil actuar en ciudades más pequeñas debido a restricciones de aforo».
Con humor, Artal concluye: «No sé qué significa parar. No está en nuestros planes. Cuando suceda, será de repente por alguna razón, pero no queremos detenernos para nada».
