El uruguayo José Mujica será homenajeado en Nueva York el día en que se cumplirán 12 años de su discurso en la Asamblea de las Naciones Unidas, en el que se desmarcó de los demás mandatarios presentes con su prédica sobre los peligros del individualismo y su llamado a «salvar la vida».
Un discurso memorable
El 24 de septiembre de 2013, en el Salón de la Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), se respiraba un aire cargado de tensión. La guerra de Siria y el programa nuclear de Irán eran solo algunos de los temas que ocupaban a los líderes de los estados.
El entonces presidente de Estados Unidos, Barack Obama, aseguró que respetaría el derecho de Irán a un acceso pacífico a la energía nuclear, la costarricense Laura Chinchilla protestó por las pretensiones expansionistas de Nicaragua y la brasileña Dilma Rousseff denunció el espionaje estadounidense contra su país. En medio de esto, Mujica se puso unos lentes y al subir al estrado se presentó con una frase breve pero significativa: «Soy del sur, vengo del sur».
Su discurso describió su patria: «Esquina del Atlántico y el Plata, mi país es una penillanura suave, templada, pecuaria. Su historia, de puertos, cueros, tasajo, lanas y carne, tuvo décadas púrpuras de lanzas y caballos hasta que, por fin, al arrancar el siglo XX se puso a ser vanguardia… Diría, la socialdemocracia se inventó en el Uruguay».
Salvar la vida
En una pincelada de palabras sobre su país, valoró que los uruguayos quedaron «estancados» a añorando el pasado, pero resurgieron «en el mundo globalizado». También aludió a su historia personal como «la de un muchacho que, como otros, quiso cambiar su época y su mundo tras un sueño» cuyas errores fueron «hijos» de su tiempo.
«Pero soy del sur y vengo del sur a esta asamblea. Cargo inequívocamente con los millones de compatriotas pobres en las ciudades, en los páramos, en las selvas, en las pampas, en los socavones de la América Latina, patria común que se está haciendo», enfatizó Mujica, quien sería recordado como un acérrimo promotor de la integración latinoamericana.
Su viuda, Lucía Topolansky, y el canciller uruguayo, Mario Lubetkin, mencionaron que Mujica, a quien no le gustaba el término «latinoamericanos», prefería el más integrador «amazónicos». Defendía incluso la idea de una bandera y un himno regional.
Crítico del rumbo de la humanidad que sacrificó «a los viejos dioses inmateriales» ocupando el templo con «el dios mercado», el confeso utopista aseguró creer posible una «mejor» humanidad, pero pensaba que «tal vez la primera tarea sea salvar la vida».
Mujica siguió insistiendo en la importancia de valorar la vida, consciente en 2013 de que el planeta clamaba «a gritos» por que se respetaran los logros de una ciencia que pensaba debería estar «entrelazada» con la «alta política». «Piensen que la vida humana es un milagro, que estamos vivos por milagro y nada vale más que la vida y que nuestro deber biológico es, por encima de todas las cosas, respetar la vida, impulsarla, cuidarla, procrearla y entender que la especie es nuestro nosotros», exclamó al finalizar su intervención, que 12 años después continúa vigente.
Ovación y repercusión
Según Lubetkin, partiendo del recuerdo de aquella intervención, los mandatarios de España, Pedro Sánchez; Chile, Gabriel Boric; Colombia, Gustavo Petro; Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva; y Uruguay, Yamandú Orsi, gestaron el homenaje que se celebrará el próximo miércoles en la Universidad de Nueva York.
«Cuando en Naciones Unidas, que tiene tantos discursos y tantas intervenciones, una intervención marca es porque ha penetrado profundamente en el sistema internacional, en las sociedades», sostiene el canciller, quien cree que una de las virtudes de Mujica era su capacidad de hacer que «temas complejos» parecieran «simples» de entender.
Raquel Pannone, médica del expresidente, rememora que «fue un discurso impresionante». Acompañó a Mujica en aquel viaje a Nueva York y considera que «su ovación superó a otras» ese día. «Fue espontáneo, natural», añade Pannone, quien revela que a Mujica «no le gustaba» viajar, pero cuando lo hacía lograba disfrutar. Además, considera que el homenaje organizado por el Congreso Panamericano Parlamentario, el Foro Iniciativa Mujica y el Instituto Remarque de la Universidad de Nueva York será «muy importante».
