Las mujeres son mayoría en el sector editorial de Latinoamérica, pero sus empleos son precarios y enfrentan dificultades para acceder a puestos de decisión, especialmente en editoriales grandes. Así lo aseguró en una entrevista con EFE la directora del Centro Regional para el Fomento del Libro en América Latina y el Caribe (Cerlalc), Margarita Cuéllar.
Cuéllar destacó: «Las mujeres somos la fuerza del sector, pero en muchos casos, y sobre todo en las empresas grandes, no ocupamos cargos directivos. Estamos trabajando en posiciones subordinadas como editoras o correctoras de estilo.» Esta realidad fue expuesta recientemente en la Feria Internacional del Libro de Guayaquil, donde presentó los resultados de un estudio realizado por el Cerlalc en Argentina, Colombia, Chile, Guatemala y Perú.
El informe titulado ‘Participación de las mujeres en el sector editorial latinoamericano’ se elaboró a partir de encuestas a 278 editoriales, en su mayoría pequeñas. Un 27,7 % de ellas se encuentran en Chile; un 26,6 % en Perú; un 25,2 % en Colombia; un 15,1 % en Argentina y un 5,4 % en Guatemala. Además, se realizaron sondeos sobre las condiciones laborales a 139 trabajadoras del sector.
Los puestos de dirección
El documento revela que el 37,5 % de las encuestadas ocupa un cargo directivo, principalmente en las áreas de edición (82,4 %), administración (7,8 %), comercio exterior (3,9 %), comunicación (3,9 %) o gestión editorial (2 %). En contraste, el 62,5 % de las mujeres ocupa cargos no directivos.
Para Cuéllar, es fundamental que las mujeres ocupen puestos de liderazgo, ya que «eso va a cambiar la perspectiva de lo que se va a publicar», en un ecosistema que «ha sido pensado por hombres». «No porque seas hombre dejarás de publicar a mujeres, pero creo que hay una sensibilidad, un interés diferente en las mujeres», añadió Cuéllar. Por ejemplo, si una editorial tuviera a una mujer afrodescendiente a la cabeza, probablemente se leerían más obras de autoras afrodescendientes.
La situación cambia en las editoriales pequeñas, donde las mujeres suelen ser dueñas de estas empresas, lo que les permite tener un mayor control sobre sus proyectos.
Precariedad y trabajos de cuidado
Más allá del limitado acceso a puestos de poder, un 81 % de las encuestadas afirmó que trabaja en una sola editorial y un 55,8 % tiene otros empleos, especialmente ligados a la docencia. Cuéllar comentó: «Estas mujeres se ven obligadas a tener otros trabajos porque sus salarios no permiten una estabilidad económica familiar.»
A esto se suma que muchas han asumido una maternidad sin licencia debido a la falta de empleos permanentes o porque no pueden dejar de tener un ingreso económico.
Cuéllar también destacó que «el sector editorial, como muchas industrias en América Latina, no ha estado atendiendo las necesidades puntuales que implican las tareas del cuidado que asumen las mujeres».
Cambios necesarios
Cuéllar cree que es crucial que en la industria se comiencen a generar cambios que permitan que más mujeres diversas accedan a puestos directivos en el sector editorial. Esto también debería reflejarse en las modificaciones de los catálogos literarios de Latinoamérica. «Si continuamos leyendo historias exclusivamente de mujeres blancas o solamente historias de hombres blancos, estaremos de espaldas a una realidad de un continente que es plural y variado, donde hay una gran pobreza económica y cultural,» manifestó.
Desde Cerlalc, auspiciado por la Unesco, tienen el reto de formar el sector y proporcionar herramientas para que las mujeres que deseen emprender puedan gestionar negocios exitosos. La exposición de esta situación en eventos como la Feria del Libro de Guayaquil «es muy importante para hacer pedagogía» y sensibilizar a la población, concluyó Cuéllar.
Cuéllar finalizó diciendo que «hay asuntos del tema de género que muchas veces no son reconocidos porque no se consideran importantes. Entonces, todo espacio que tengamos para presentar los avances y las preguntas será un espacio que probablemente genere interés».
