MADRID, 3 Abr. – La ONG Médicos Sin Fronteras (MSF) ha denunciado este viernes la muerte de al menos diez personas, entre ellas siete miembros del personal sanitario, en un ataque atribuido a las Fuerzas de Apoyo Rápido (RSF) en el estado de Nilo Blanco, en el sur de Sudán.
La responsable de emergencias de MSF para Sudán, Esperanza Santos, ha afirmado que se trata de un ataque «en el corazón mismo de la atención sanitaria», subrayando que «alcanzó el hospital Al Jabalain». Según Santos, «hubo dos impactos: uno en el quirófano y otro en el área de maternidad».
«Este ataque inaceptable ha dejado al menos 10 personas muertas, entre ellas siete miembros del personal sanitario, algunos de los cuales habían trabajado anteriormente con Médicos Sin Fronteras. La gravedad del ataque es aún mayor por haberse producido durante una campaña de vacunación infantil», agregó.
Además, trasladó sus condolencias a los familiares de las víctimas, que incluían «amigos y antiguos compañeros». «Como parte de nuestra respuesta de emergencia, MSF suministró combustible para que cuatro ambulancias del Ministerio de Salud pudieran trasladar a los pacientes desde Al Jabalain hasta Kosti, a unos 80 kilómetros», explicó.
Este incidente se produce tras un ataque mortal el pasado 20 de marzo, perpetrado por las Fuerzas Armadas de Sudán contra el Hospital El Daein, en Darfur Este, que dejó más de 70 fallecidos, incluidos 15 niños.
«Condenamos enérgicamente estos ataques reiterados contra la atención sanitaria, que se han intensificado de forma alarmante en las últimas semanas. Los centros de salud, el personal sanitario y los pacientes deben ser protegidos en todo momento. Hacemos un llamamiento urgente a las partes para que pongan fin de inmediato a esta espiral de violencia contra las instalaciones médicas», concluyó Santos.
La guerra civil en Sudán estalló en abril de 2023 a causa de las fuertes discrepancias en torno al proceso de integración del grupo paramilitar en el seno de las Fuerzas Armadas, lo que llevó al colapso de la transición después del derrocamiento en 2019 del régimen de Omar Hasán al Bashir. Esta situación se ha visto agravada por la intervención de varios países en apoyo a las partes en conflicto, sumiendo al país en una de las mayores crisis humanitarias a nivel mundial, con millones de desplazados y refugiados, además de la alarma internacional por la propagación de enfermedades y los daños sufridos en infraestructuras críticas, que impiden atender a cientos de miles de afectados.
