MADRID 26 Sep. (EUROPA PRESS) – La ONG Médicos Sin Fronteras (MSF) ha solicitado este viernes la ampliación de la lista de países de ingresos bajos y medios que han quedado excluidos del acuerdo para suministrar a precio reducido el fármaco lenacapavir, destinado a la prevención del VIH, en 120 países con alta incidencia. Este acuerdo ha sido alcanzado entre Unitaid, la Iniciativa de Acceso a la Salud Clinton (CHAI), Wits RHI, Dr. Reddy’s Laboratories y una colaboración entre la Fundación Gates y Hetero Labs.
MSF ha reconocido que el acuerdo representa un «paso hacia adelante» en la asequibilidad y el acceso a este medicamento. Sin embargo, ha advertido que se están excluyendo a las personas que no residen en los países seleccionados, quienes constituyen una de cada cuatro nuevas infecciones por VIH a nivel global.
La organización ha puesto de manifiesto que los planes actuales de implementación a nivel mundial «siguen siendo insuficientemente ambiciosos» y advierten que corren el riesgo de no frenar la epidemia del VIH, especialmente si los principales donantes y gobiernos nacionales abandonan a las poblaciones clave. De hecho, estas estrategias apenas cubren menos del 10 por ciento de las necesidades globales.
Recientemente, se anunciaron estos acuerdos durante la Asamblea General de las Naciones Unidas en Nueva York (Estados Unidos), lo que permitirá que el costo de la inyección semestral para la profilaxis preexposición (PrEP) frente al VIH sea de apenas 34 euros (40 dólares) por persona al año, en contraste con los cerca de 24.000 euros (28.000 dólares) que cuesta actualmente en Estados Unidos.
A principios de septiembre, el Plan de Emergencia del Presidente de Estados Unidos para el Alivio del Sida (PEPFAR), Gilead Sciences y el Fondo Mundial de Lucha contra el Sida, la Tuberculosis y la Malaria, anunciaron un plan para llegar a dos millones de personas en doce países para 2028. Sin embargo, según datos de ONUSIDA, este modelo solo evitaría aproximadamente 50.000 nuevas infecciones por VIH de un total de 3,8 millones de potenciales casos.
El director de Políticas de Salud Global e Incidencia de MSF Estados Unidos, Mihir Mankad, ha señalado que «es probable que el enfoque del PEPFAR en las personas embarazadas y lactantes dé lugar a que se dejen de priorizar a las poblaciones clave», como las trabajadoras sexuales, hombres que tienen relaciones sexuales con hombres, personas que se inyectan drogas y personas transgénero. Estas comunidades son precisamente las que tienen mayor vulnerabilidad al contagio del VIH y, por tanto, donde el acceso a la PrEP podría tener un mayor impacto.
Mankad ha expresado que si Estados Unidos se «tomara en serio» la lucha contra el VIH, debería garantizar que estas poblaciones clave tengan prioridad en el acceso a la profilaxis preexposición (PrEP) financiada por el PEPFAR, junto con las mujeres embarazadas y lactantes.
Además, MSF ha criticado la estrategia actual de Gilead, productora de lenacapavir, al considerar que privilegia los beneficios económicos sobre el control de la epidemia, lo que excluye a las personas de los países no destinatarios, incluidas sus poblaciones vulnerables.
El modelo de ONUSIDA enfatiza la importancia del acceso para las poblaciones clave, citando el ejemplo de Filipinas, donde ofrecer lenacapavir al 58 % de estas poblaciones (que representan el 2 % de la población total) podría evitar el 45 % de las nuevas infecciones por VIH en el país.
Por último, MSF ha lamentado que las comunidades que participaron en los ensayos clínicos de lenacapavir en Brasil, Argentina, México y Perú han quedado «fuera del alcance» de estos planes. Antonio Flores, asesor sénior sobre VIH/Tuberculosis en la Unidad Médica de África Meridional de MSF, ha explicado que «este escenario de precios opacos, licencias restrictivas y objetivos globales inadecuados dejará a demasiadas personas en riesgo continuo de contraer infecciones de VIH que se pueden prevenir».
Asimismo, ha instado a Gilead a ampliar sus licencias para incluir a todos los países de ingresos bajos y medios, ser «transparente» en cuanto a precios y reducirlos para que todas las personas puedan acceder a estos medicamentos vitales. «Los donantes mundiales en materia de salud deben comprometer recursos y voluntad política para asegurar un acceso sostenible a quienes lo necesitan. La ciencia es clara. La demanda es urgente», ha concluido Flores.
