
MADRID, 8 de junio – El médico rehabilitador de la Sociedad Española de Rehabilitación y Medicina Física (SERMEF), Joel Cuesta, ha advertido sobre el riesgo de lesiones asociado a las pachangas de fútbol cuando se practican sin la preparación física adecuada ni el calentamiento previo. Con motivo de la Copa Mundial de la FIFA 2026, la SERMEF ha señalado que el incremento en la práctica del fútbol durante estas fechas aumentará el riesgo de sufrir esguinces, lesiones musculares, problemas de rodilla, pubalgia o afectaciones del tendón de Aquiles.
Cuesta dejó claro que el mundial no se jugará solo en los estadios de Estados Unidos, México y Canadá, sino también en campos de barrio y torneos informales. «El problema aparece cuando la motivación llega sin una preparación física acorde», indicó. «El fútbol es divertido y saludable, pero también exigente y lesivo», enfatizó, destacando que la clave no es dejar de jugar, sino evitar pasar del sofá al sprint sin una adecuada preparación.
Además, mencionó que los futbolistas de élite son un recordatorio constante del esfuerzo que exige el fútbol al cuerpo. El médico citó ejemplos de lesiones como la pubalgia de Nico Williams y las molestias en el pubis de Lamine Yamal, que se lesionó en el biceps femoral izquierdo en abril de 2026. Otros casos incluyen a Gavi, quien se sometió a una artroscopia en septiembre de 2025, y la rotura de ligamentos de Dani Carvajal en octubre de 2024.
Lesiones, errores y señales de alerta
Las pachangas, al igual que los partidos profesionales, implican aceleraciones, pivotajes y cambios de ritmo. Las lesiones más comunes incluyen el esguince de tobillo, que suele producirse por apoyos incorrectos, caídas o torsiones bruscas. «Si se siente dolor, inflamación o inestabilidad, seguir jugando podría empeorar la lesión», advirtió Cuesta.
Las lesiones musculares son frecuentes, afectando a zonas como isquiosurales, cuádriceps o aductores, a menudo tras esfuerzos repentinos. La rodilla también es vulnerable. Un giro inadecuado puede dañar los meniscos o ligamentos. Las señales que indican la necesidad de cesar la actividad incluyen hinchazón, dolor intenso o dificultad para apoyar.
Cuesta también subrayó que el deportista aficionado suele consultar cuando ya no puede jugar, pero muchas lesiones envían señales previas que no deberían ser ignoradas.
Errores, prevención y consulta
Entre los errores comunes están no entrenar durante la semana, no calentar adecuadamente, jugar al máximo desde el inicio y no adaptar el calzado. «El cuerpo no se prepara en cinco minutos», enfatizó Cuesta, al tiempo que explicó que calentar no significa solo correr una corta distancia.
Señaló que en muchas pachangas los jugadores pasan de estar sentados a jugar como si cada balón fuera crucial. Diferenciar entre fatiga normal y dolor específico es vital, ya que «el orgullo de terminar el partido puede tener consecuencias graves».
En cuanto al calzado, aclaró que no es igual jugar en césped artificial que en tierra o césped natural. Un calzado inadecuado puede provocar lesiones por resbalones o torsiones.
La prevención debe empezar antes del partido, sugiriendo una base mínima de actividad física cotidiano: caminar o correr de manera progresiva y trabajar la fuerza. Además, se recomienda jugar menos minutos, dosificar los esfuerzos, descansar y evitar competir consecutivamente sin preparación.
Parar si hay dolor
Ante la aparición de dolor, Cuesta aconseja «parar» inmediatamente. «Si hay pinchazo muscular, dolor intenso, inflamación o dificultad para apoyar, lo más prudente es abandonar el partido», subrayó. En las primeras horas, el reposo relativo y la aplicación controlada de frío pueden aliviar síntomas. Se desaconseja automedicarse o intentar «jugar al día siguiente como si nada hubiese sucedido».
El mensaje final de Cuesta es claro: «No queremos que la gente deje de jugar al fútbol. Queremos que juegue de forma más segura, con menos lesiones y entendiendo que incluso una pachanga exige cuidar el cuerpo».
