MADRID, 27 de octubre de 2025 (EUROPA PRESS) – Los Ministerios de Educación y de Enseñanza Superior de Malí han anunciado este domingo la cancelación de las clases en todo el país durante, al menos, dos semanas, comenzando este mismo lunes, debido a «las interrupciones en el suministro de combustible, que afectan la movilidad del personal escolar». Esto se produce en el contexto de la «yihad económica» que está llevando a cabo la filial de Al Qaeda en el Sahel.
Suspensión de Clases
Las clases se suspenderán en todo el país desde el lunes 27 de octubre de 2025 hasta el domingo 9 de noviembre de 2025, inclusive, y se reanudarán el lunes 10 de noviembre. Ambas carteras han justificado esta decisión en «las interrupciones en el suministro de combustible, que afectan la movilidad del personal escolar», según un comunicado difundido por el Ministerio de Educación en Facebook.
Continuidad Educativa
Asimismo, han informado que, «para garantizar la continuidad educativa y la impartición de los programas de estudio, se están realizando gestiones para reprogramar los calendarios escolares y universitarios». Además, las autoridades están haciendo todo lo posible para restablecer el suministro normal de combustible, y han agradecido «a la comunidad educativa su comprensión, compromiso y sentido patriótico».
Contexto de la Yihad Económica
El anuncio se realiza en el marco de la «yihad económica» emprendida por el Grupo de Apoyo al Islam y los Musulmanes (JNIM), que actúa como la filial de Al Qaeda en el Sahel. Este grupo ha centrado su atención en las importaciones desde los países vecinos, especialmente las de combustible. En los últimos meses, han focalizado sus acciones en la región de Kayes, situada en el oeste del país y fronteriza con Senegal y Mauritania. Uno de sus dirigentes, Abú Huzeifa al Bambari, comunicó a principios de septiembre la prohibición de la importación de carburante desde Costa de Marfil, Guinea, Senegal y Mauritania.
Ataques y Consecuencias
Desde ese momento, se han registrado numerosos ataques contra camiones procedentes de Senegal que transportaban combustible, así como contra otros vehículos. Como resultado de estos incidentes, la empresa de transportes interurbanos Diarra Transport ha anunciado la suspensión de sus actividades «hasta nueva orden para preservar la seguridad de todos».
