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MADRID, 8 de mayo de 2023 – Con motivo del Día Mundial del Lupus, que se celebra el 10 de mayo, una nueva investigación del Instituto Garvan de Investigación Médica y la UNSW Sydney, ambas en Australia, ayuda a explicar por qué las mujeres tienen una probabilidad significativamente mayor de ser diagnosticadas con una enfermedad autoinmune: una afección en la que el sistema inmunitario falla y ataca por error los propios tejidos sanos del cuerpo.
Un estudio revelador sobre diferencias de género
El estudio, publicado en ‘The American Journal of Human Genetics’, aporta una prueba crucial de que las enfermedades se manifiestan de forma diferente en hombres y mujeres, lo que subraya la necesidad de incluir a ambos sexos en la investigación médica, que históricamente se ha basado en cohortes masculinas.
Si bien enfermedades como el lupus afectan hasta a nueve mujeres por cada hombre, las razones genéticas subyacentes a este sesgo de género seguían sin estar claras. Ahora, los investigadores han descubierto más de 1.000 interruptores genéticos que funcionan de manera diferente en las células inmunitarias femeninas y masculinas, lo que provoca una mayor actividad general de las vías inflamatorias en las mujeres.
«Nuestros hallazgos demuestran que el sistema inmunitario debe estudiarse teniendo en cuenta el sexo. Aunque sabemos que los sistemas inmunitarios de hombres y mujeres difieren, muchos estudios aún pasan por alto estas diferencias, lo que puede limitar nuestra comprensión de las enfermedades y, a su vez, sesgar las opciones de tratamiento», detalla el doctor Seyhan Yazar, de Garvan, primer autor del estudio.
Avances tecnológicos en la investigación
Hasta hace poco, las limitaciones tecnológicas obligaban a estudiar las diferencias inmunitarias entre sexos mediante análisis de sangre total, que miden la actividad promedio de una mezcla completa de células, enmascarando así comportamientos celulares específicos. Los avances en las tecnologías de análisis unicelular permiten ahora a los investigadores estudiar células inmunitarias individuales con gran detalle. Este estudio es el primero en examinar las diferencias inmunitarias entre hombres y mujeres con resolución unicelular a esta escala.
El equipo secuenció más de 1.250.000 células mononucleares de sangre periférica (células inmunitarias que circulan en la sangre) de casi 1.000 personas sanas. Estos participantes formaban parte de la cohorte OneK1K, un importante proyecto australiano diseñado para determinar cómo la genética influye en las células inmunitarias individuales a nivel poblacional.
Diferencias celulares entre hombres y mujeres
El análisis reveló perfiles celulares distintos entre los sexos. Los hombres presentaban mayores proporciones de monocitos, células que actúan como primera línea de defensa inmunitaria, y su actividad genética se concentraba más en el mantenimiento celular básico y la síntesis de proteínas. Por el contrario, las mujeres poseían mayores niveles de células inmunitarias denominadas linfocitos B y linfocitos T reguladores, con una actividad genética fuertemente orientada hacia las vías inflamatorias.
«Si bien este perfil inmunitario altamente reactivo otorga a las mujeres una ventaja para combatir las infecciones virales, conlleva una contrapartida biológica: una mayor predisposición a las enfermedades autoinmunes. Por otro lado, las células inmunitarias masculinas están menos preparadas para la inflamación, lo que hace que los hombres sean generalmente más susceptibles a las infecciones y a los cánceres no reproductivos», subraya la doctora Sara Ballouz, coautora principal y profesora titular de la UNSW.
El sistema inmunitario en estado de alerta
Un sistema inmunitario altamente reactivo siempre está en estado de alerta máxima; si bien esta vigilancia es excelente para combatir amenazas reales, hace que el sistema sea más propenso a sufrir un «fuego amigo» accidental contra los propios tejidos sanos del cuerpo, lo que provoca enfermedades autoinmunes.
Gracias a que los investigadores analizaron los datos célula por célula, pudieron detectar variaciones genéticas específicas de cada sexo que estudios previos de análisis masivo no habían logrado identificar. Investigaron interruptores genéticos que están activos en un sexo, pero no en el otro (denominados ‘loci de rasgos cuantitativos de expresión’), los cuales actúan como reguladores que controlan la intensidad con la que se activa o desactiva un gen.
