El presidente de Bielorrusia, Alexander Lukashenko, ha afirmado que su homólogo ruso, Vladimir Putin, ha desestimado en varias ocasiones la posibilidad de atacar los centros de decisión de Kiev y la residencia oficial del presidente ucraniano, Volodimir Zelenski. Estas declaraciones fueron realizadas el miércoles 31 de diciembre, en un contexto de creciente tensión por el conflicto en Ucrania.
Lukashenko declaró: «No es que acordaran no dispararse, sino que la situación en esta guerra era de tal manera que nadie intentó asesinar a ningún jefe de Estado. Nadie lo hizo.» Esto surge a raíz de un presunto ataque con drones ucranianos el pasado lunes contra la residencia oficial de Putin en Nóvgorod, según la agencia estatal Belta.
El presidente bielorruso destacó que Putin tuvo varias oportunidades de atacar las viviendas de Zelenski, incluso utilizando el misil ‘Oreshnik’, algunos de los cuales han sido desplegados recientemente en el territorio de Bielorrusia. Lukashenko narró que, en el uso inicial de este misil, algunos «exaltados» instaron a Putin a emplearlo contra los centros de decisión en Kiev, opción que fue rechazada «categóricamente» por el líder ruso.
Además, añadió: «Si continúan estas provocaciones, está claro cómo terminará (…) esto terminará en desastre. Rusia tiene con qué golpear los centros de decisión y no dejará piedra sin remover.» Lukashenko interpretó lo sucedido en Nóvgorod como un intento de sabotear el proceso de negociación, justo cuando «la paz ya estaba al alcance».
El presidente bielorruso insinuó que Zelenski pudo haber recibido apoyo de algunos de sus aliados europeos, sugiriendo que «nuestros ‘hermanos ingleses’ están detrás de esto».
Por su parte, el ministro de Exteriores de Rusia, Sergei Lavrov, denunció que las fuerzas ucranianas lanzaron hasta 91 drones en la noche del 28 al 29 de diciembre contra la residencia presidencial de Putin en Nóvgorod, aunque estos fueron interceptados. Rusia ha calificado estos actos de «terrorismo de Estado» y, a pesar de su disposición a continuar las negociaciones, se reserva el derecho de endurecer sus posturas si las provocaciones persisten.
En respuesta, Ucrania ha negado su responsabilidad en el ataque y acusado a Rusia de intentar socavar el proceso de negociación, al mismo tiempo que criticó a la comunidad internacional por condenar un ataque que, según ellos, nunca ocurrió.
