Un reciente estudio realizado por la Escuela de Medicina Icahn en Mount Sinai (Estados Unidos) ha hallado que los dientes de leche pueden servir como una ventana al neurodesarrollo, revelando periodos críticos en los que el cerebro humano es especialmente vulnerable a la exposición a metales tóxicos. Los análisis, que incluyen datos de 489 niños, sugieren que entre los 6 y 9 meses de edad se presenta una mayor vulnerabilidad.
Los autores del estudio aseguran que «la exposición a metales tóxicos durante la ventana posnatal de 6 a 9 meses puede conducir a alteraciones detectables en el volumen cerebral, la conectividad funcional y la integridad de la sustancia blanca más adelante en la vida», tal como se publica en la revista Science Advances.
Asimismo, se menciona que las intervenciones durante este periodo podrían ser cruciales para promover resultados de salud mental en la adolescencia y para mitigar los efectos adversos en el desarrollo cerebral. Para analizar estos impactos, se estudiaron los patrones de crecimiento de los dientes de leche para seguir la pista de la exposición fetal y postnatal a nueve metales durante la infancia.
Cabe destacar que los dientes de leche comienzan su formación en el segundo trimestre del embarazo, lo que permite a los investigadores conservar un registro estratigráfico de las exposiciones prenatales y posnatales a través de estos. En particular, el equipo analizó dientes desprendidos naturalmente de 489 niños, con edades comprendidas entre 8 y 14 años, residentes en la Ciudad de México. Se cuantificaron las concentraciones semanales de metales como plomo, zinc, cobre, manganeso, magnesio, litio, estroncio, bario y estaño desde 20 semanas antes del nacimiento hasta 40 semanas después.
Los investigadores también utilizaron cuestionarios para evaluar el comportamiento de los niños y resonancias magnéticas para medir la estructura y función cerebral. Gracias a este enfoque, pudieron identificar periodos de desarrollo en los que una mayor exposición a metales se correlacionaba con problemas de comportamiento y alteraciones morfológicas cerebrales adversas.
Finalmente, los hallazgos destacan que los efectos de la exposición a metales están influenciados por la coexposición a metales neuroactivos y, fundamentalmente, por el momento de la exposición. Los investigadores subrayan la importancia del zinc y otros metales que, aunque son esenciales, pueden tener efectos perjudiciales tanto por deficiencia como por exceso.
