Madrid, 10 dic (EFE).- El estado de la cultura en España mantiene en 2025 su máxima puntuación (5,4, idéntica a la de 2024), lo que «refleja cierta sensación de estancamiento al no sumar avances respecto al año pasado», según señala el duodécimo Informe sobre el Estado de la Cultura en España, dedicado este año a la cultura para la paz.
En la presentación del informe realizado por la Fundación Alternativas, el ministro de Cultura, Ernest Urtasun, ha advertido de que el documento alerta sobre el «avance de las agendas censoras» que están transformando la vida cultural de muchos países y ha reiterado que estas corrientes buscan «destruir espacios de convivencia». Por ello, ha reclamado «más derechos y más democracia cultural».
Según el documento, que recoge una encuesta sobre la opinión de los agentes culturales, el resultado de este año debe entenderse «en un contexto político y económico convulso, de frágiles mayorías parlamentarias, con presupuestos generales prorrogados, tensiones internacionales y conflictos bélicos como el genocidio en Gaza».
No obstante, el informe otorga un «balance positivo» a las políticas culturales desplegadas en 2025, «con los puntos más fuertes en la innovación creativa y digital y el pluralismo de la producción cultural».
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Durante la presentación del acto, el vicepresidente de la Fundación Alternativas, Diego López Garrido, destacó «la importancia de la cultura para la defensa de la democracia europea» ante la «estrategia amenazante» de la Administración Trump y sus declaraciones «profetizando que Europa va a desaparecer en 20 años».
Punto fuerte: la innovación digital
La encuesta confirma que la innovación creativa y digital gana terreno, junto con el pluralismo de la producción cultural y el papel activo de las pymes.
La capacidad de los creadores y autores para aprovechar las nuevas redes digitales obtuvo un notable (7,7), mientras que las corrientes innovadoras en busca de nuevos públicos lograron un 7,5.
El papel innovador de las pymes, como canteras de innovación, se puntúa con un 7,1, y la creación cultural como un abanico de valores ideológicos recibe un 6,7.

Los agentes culturales otorgan un 6,4 al apoyo de las políticas públicas a la transformación digital y un 6,3 a la descentralización de la producción cultural que refleja la España autonómica.
Punto débil: salarios bajos y precariedad laboral
La encuesta también confirma tres debilidades estructurales señaladas en ediciones anteriores: la proyección exterior de las pymes, que suspende con un 3,4 y revela una debilidad estructural en materia de internacionalización.
Muy cerca, con un 3,6, aparece la remuneración de los creadores, que evidencia la precariedad laboral del sector artístico.
A estos déficits se suma la percepción de que las políticas públicas de cooperación exterior no son suficientes ni efectivas (4) y dudas sobre la equidad de los intercambios comerciales internacionales, que obtiene otro 4.
La posición de la cultura española en el mundo también puntúa con un suspenso (4,4), lo que revela «un diagnóstico generalizado de debilidad en la proyección exterior».
Adicionalmente, otros déficits impactan la capacidad de los medios de comunicación tradicionales para promover la diversidad cultural (4,7), la falta de un precio justo que los usuarios paguen por la creación cultural (4,7) y la limitada pluralidad en la oferta de los grandes grupos culturales (4,8).
Las valoraciones de las políticas públicas de cooperación internacional también se sitúan en zona crítica (4,8).
Los creadores, los más pesimistas
La lectura de resultados por parte de los agentes culturales muestra diferencias significativas. Los creadores ofrecen una visión más pesimista (4,8), aunque refuerzan la valoración de la creación (5,8) y penalizan con dureza la sostenibilidad económica (3,0).
En el extremo opuesto, los gestores expresan el mayor optimismo (5,7) y destacan los avances de las políticas públicas (5,3), aunque mantienen baja la confianza en la proyección exterior (4,2).
Los expertos, por su parte, actúan como balanza con estimaciones intermedias, advirtiendo sobre riesgos de consumo (5,4) y distribución (5).
