MADRID, 19 Feb. (EUROPA PRESS) – Las autoridades de la Franja de Gaza, controladas por el Movimiento de Resistencia Islámica (Hamás), han elevado este jueves a más de 610 los muertos por ataques de Israel desde el 10 de octubre de 2025, fecha en la que entró en vigor el alto el fuego pactado en torno a la propuesta de Estados Unidos para el futuro del enclave palestino.
El Ministerio de Sanidad gazatí ha indicado en un comunicado que durante las últimas horas se han confirmado dos muertes, lo que eleva la cifra de fallecidos a 611, con 1.630 heridos y 726 cadáveres recuperados en áreas de las que se retiraron las tropas israelíes conforme al citado acuerdo.
Hasta la fecha, las autoridades han confirmado un total de 72.069 muertos y 171.728 heridos desde el inicio de la ofensiva tras los ataques del 7 de octubre de 2023. Sin embargo, han reiterado que «aún hay víctimas bajo los escombros y tiradas en las calles en lugares a los que hasta ahora no han podido llegar las ambulancias y los equipos de Protección Civil».
Por otra parte, la oficina de prensa de las autoridades gazatíes ha comunicado que desde la reapertura parcial del paso de Rafá, en la frontera con Egipto, han salido de Gaza un total de 640 personas, con 534 retornados. Esta cifra está por debajo de los 3.400 que deberían haber salido o entrado en este periodo, lo que representa una tasa de cumplimiento del 33%, según las críticas expresadas.
La reapertura del paso se enmarca en la aplicación del acuerdo de octubre que busca poner en marcha la propuesta de Estados Unidos, que ha incluido la entrega de todos los rehenes israelíes —vivos y muertos— y una liberación limitada de presos palestinos. Ahora se espera que las autoridades gazatíes entreguen el control del enclave a un grupo de tecnócratas palestinos, que tendrán que coordinarse con la Junta de Paz encabezada por el presidente estadounidense, Donald Trump, para la próxima etapa.
El cruce de Rafá es el único punto de salida en Gaza que no conduce a territorio israelí, y es considerado un lugar clave para la entrada de suministros a la población palestina, que se encuentra sumida en una grave crisis humanitaria a consecuencia de la ofensiva de Israel, la cual ha impuesto severas restricciones a la entrega de ayuda humanitaria tras su ataque a gran escala contra la Franja.
