
BILBAO, 10 de junio – Las chicas lideran el consumo de ansiolíticos y sedantes entre los adolescentes en la mayoría de países europeos, según un estudio del Grupo de Investigación en Determinantes Sociales de la Salud y Cambio Demográfico (OPIK) de la EHU. Esta investigación concluye que el consumo de psicofármacos en jóvenes es, no obstante, «más equilibrado» en los países más ricos y con una mayor igualdad de género, según ha informado la universidad pública vasca.
La preocupación por la salud mental de los adolescentes está aumentando entre las entidades públicas y la comunidad científica de Europa. Según ha explicado el estudio, entre 1990 y 2021 el número de casos de trastornos depresivos y de ansiedad aumentó de forma gradual entre la población de 10 a 24 años, pero durante los últimos años ese incremento se ha «acelerado». Así, la población adolescente «cada vez consume más ansiolíticos, hipnóticos y sedantes, ya sea con receta o sin ella», destacando que «las tasas de consumo son superiores en el caso de las chicas».
Una de las líneas de investigación llevadas a cabo por OPIK se centra en determinar la relación entre los factores sociales y la salud de la población. Mediante la encuesta ESPAD (Proyecto Europeo de Encuestas Escolares sobre Alcohol y otras Drogas) de 2019, el equipo investigador ha analizado los datos de casi 97.000 adolescentes de entre 15 y 16 años en 32 países europeos.
En palabras del investigador de OPIK, Xabi Martínez Mendia, «hemos podido observar una gran diferencia en el consumo entre los distintos países de Europa». Por ejemplo, sin tener en cuenta el género, «el consumo de psicofármacos en adolescentes de Grecia y Eslovenia fue del 6%, mientras que en Italia fue del 10% y en Letonia del 28%».
Asimismo, el estudio refleja que «el consumo es mayor en el caso de las chicas que en el de los chicos en casi todos los países de Europa». En el caso de España, el consumo general es del 14,1%, si bien la tasa entre las chicas es del 14,6% y entre los chicos del 13,6%.
La investigación del grupo OPIK concluye que «la brecha de género es muy diferente también dependiendo del país». El objetivo del estudio es descubrir cómo pueden influir los factores económicos de cada país (la desigualdad salarial y el producto interior bruto per cápita) y la desigualdad de género en el consumo de estos medicamentos, para que las diferencias entre países sean «tan pronunciadas».
Martínez destacó que se han observado muchos factores nacionales que influyen en las diferencias del consumo de psicofármacos entre adolescentes. Los resultados apuntan a que el consumo de psicotrópicos es menor en países con una mayor desigualdad social y económica. En esos países, «la brecha de género es más pronunciada», donde «el consumo en los chicos disminuye, mientras que son las chicas quienes presentan el mayor porcentaje de consumo». En contraposición, los países con una mayor riqueza e igualdad presentan tasas de consumo más altas, pero el consumo por géneros está «más igualado».
Por ejemplo, Noruega, que cuenta con uno de los PIB más altos y excelentes indicadores de igualdad de género, tiene un 14% de consumo de psicofármacos, siendo el consumo entre chicos y chicas «muy parecido». Sin embargo, en Hungría, un país con «un PIB medio», se observa «una gran desigualdad de género» en el consumo, con un 12,4% a nivel general; las chicas tienen una tasa del 14,8% y los varones del 9,8%.
Otros factores
El equipo investigador ha encontrado «una relación estadísticamente significativa» entre el consumo de psicofármacos y la desigualdad de género y el nivel económico de la sociedad de un país. Xabi Martínez ha señalado que es necesario analizar otros factores para explicar con mayor exactitud los datos recogidos.
«Los factores culturales, los factores socioeconómicos, el sistema sanitario… Entran en juego muchos aspectos difusos. Por ejemplo, ¿cuál es la tendencia de la población de un país a abordar los problemas de salud mental? ¿Acude al sistema sanitario? ¿Cuál es la tendencia del personal médico a recetar psicofármacos? ¿Se prescriben más a las chicas?», planteó.
Desde la EHU han destacado que se trata del primer estudio en Europa que analiza la influencia de los condicionantes sociales en el consumo de ansiolíticos por parte de los adolescentes según su género, una contribución significativa para la investigación sobre la salud mental de los adolescentes en Europa. Martínez concluyó que «la casuística y las tendencias son muy variadas», por lo que «es importante crear modelos estadísticos unificados que cuantifiquen tendencias más generales».
