La reciente evaluación realizada por la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) sobre ciertos aditivos ha despertado preocupación, especialmente entre los grupos más vulnerables de la población, como los niños pequeños y las personas mayores. Cuando la EFSA revisó estos aditivos en 2016 y 2022, concluyó que no contaba con datos suficientes para establecer una ingesta diaria claramente segura. En lugar de proporcionar una cifra única, sugirió un «margen de exposición» que debería ser, al menos, de 80 para garantizar la seguridad.
Sin embargo, al recalcular las exposiciones utilizando datos de consumo real en Europa, se descubrió que este margen se situaba por debajo de 80 en casi todos los grupos de edad. Por esta razón, la Comisión Europea solicitó a la EFSA que examinara seis escenarios distintos con nuevos límites máximos y restricciones de uso, con el objetivo de determinar hasta qué punto se puede reducir la exposición dietética a estos aditivos.
Niños pequeños y personas mayores, los grupos que más preocupan
En el análisis más conservador, que asume siempre la dosis máxima legal, los más afectados son los niños pequeños, quienes consumen más sulfitos en relación con su peso corporal. En situaciones de ingesta más alta, se observan niveles que superan los 8 miligramos por kilo al día, lo que sitúa el margen de seguridad por debajo de lo que la EFSA considera aceptable.
Con datos más realistas sobre el uso de estos aditivos, las exposiciones máximas en niños descienden a alrededor de 1,5 miligramos por kilo al día. En algunos escenarios, las personas mayores pasan a ser el grupo más expuesto, con una ingesta algo superior a 0,5 miligramos por kilo, pero los márgenes de seguridad siguen siendo insuficientes.
Qué cambios pueden llegar a tu mesa
Con estos resultados en mente, la Comisión Europea ha decidido que es necesario ajustar las regulaciones antes de cerrar el tema. Se revisarán categorías específicas, como las ciruelas y los higos desecados, algunos concentrados para bebidas aromatizadas que no se venden directamente al consumidor, y la conocida «burger meat», un preparado de carne picada que se encuentra frecuentemente en supermercados.
En relación con el vino, los cambios se establecerán a través de la normativa específica del sector vitivinícola, tras lo cual la Comisión pedirá a la EFSA un nuevo cálculo de la exposición. Para los consumidores, el mensaje es claro: revisar las etiquetas y limitar el consumo de productos procesados puede ayudar a reducir la ingesta de sulfitos. El informe técnico principal ha sido publicado por la EFSA, resaltando la importancia de mantener la seguridad alimentaria en la mesa de los ciudadanos europeos.
