Una región del mundo podría convertirse en la salvación de Europa. Tiene el tesoro energético más disputado del planeta. Según la Agencia Internacional de la Energía (AIE), se anticipa un aumento significativo en 2024 en la demanda de minerales energéticos clave.
De forma específica, la demanda de litio ha subido casi un 30%, superando el promedio anual del 10% que se reportó durante la década de 2010. Asimismo, la demanda de níquel, cobalto, grafito y tierras raras ha incrementado entre un 6 y un 8% en el mismo período. Este crecimiento es evidente y está impulsado, en gran medida, por la adopción de coches eléctricos, sistemas de almacenamiento en baterías, energías renovables y redes eléctricas.
Pese a la rápida evolución en la demanda, las impresionantes subidas en la oferta, lideradas por China, Indonesia y la República Democrática del Congo, han ejercido presión a la baja sobre los precios, especialmente en el caso de los metales para baterías.
Entre los minerales más deseados se encuentra el grupo de las tierras raras, que ocupa un lugar privilegiado en la industria eléctrica. Son elementos cruciales para el desarrollo de dispositivos eléctricos, gracias a su uso en imanes permanentes. Por esta razón, un gran número de países compite por conseguir la mayor “porción” de estos componentes, buscando garantizar el suministro en sus regiones respectivas. Sin embargo, gran parte de las reservas están bajo dominio chino, lo que hace que otras naciones dependan de China para su abastecimiento.
Europa necesitaría de otra región para obtener el tesoro energético más buscado
Recientemente, se ha informado que la minería submarina busca tierras raras en una región que las posee en abundancia. Un informe elaborado por REEsilience, un proyecto europeo, ha expuesto que, para que Europa se desligue de China, será crucial reforzar este canal lo antes posible.
Las tierras raras, conocidas por las letras TEI, han cobrado una notable relevancia en los últimos años. Actualmente, Europa depende en gran medida de las importaciones de otras regiones, mayoritariamente de China. Debido a esto, REEsilience apuesta por un proyecto de desarrollo y una cadena de suministro sostenible y europea en su totalidad.
Junto a la Universidad de Leiden y la Técnica de Delft, REEsilience ha publicado un informe donde se presenta un análisis sobre la disponibilidad, precios y tendencias de volumen de este elemento. Se ha realizado una diferenciación entre el origen del material y su método de extracción: ya sea directamente de la minería (fuentes primarias) o a partir de materiales reciclados (vías secundarias).
Groenlandia tiene enormes reservas de tierras raras, vitales para Europa
En este contexto, los responsables del estudio han examinado y comparado 149 yacimientos de tierras raras a nivel internacional, clasificando estos según sus perfiles de riesgo ambiental, social y de gobernanza (ESG). Los yacimientos con un bajo riesgo ESG podrían contribuir a resolver muchos de los problemas de suministro de la UE.
Los índices más altos de riesgos ambientales se concentran en áreas sensibles como Brasil, África Central y Sudeste Asiático. En contraste, los mejores datos fueron otorgados a regiones como Canadá, Australia y países escandinavos.
Groenlandia, ¿la nueva gran aliada de Europa?
Uno de los territorios más prometedores para el suministro de tierras raras sería Groenlandia, considerada “única y prometedora”. Esta región posee enormes yacimientos con un bajo riesgo de extracción y mantiene una relación política privilegiada con la Unión Europea, al estar bajo la dependencia de Dinamarca.
Para asegurar su aprovisionamiento de este material, Europa debe intensificar sus negociaciones con regiones extranjeras, tales como Canadá y Australia. Al mismo tiempo, Groenlandia puede convertirse en un aliado clave de cara a los próximos años.
La región de Groenlandia podría ser la salvación de Europa, al contener el tesoro energético más disputado del mundo. De hecho, el interés en esta isla de América del Norte ya ha sido manifestado por figuras como Donald Trump.
