El 5 de septiembre de 2023, la Organización Médica Colegial (OMC) ha presentado un manifiesto respaldado por entidades internacionales para protestar contra la violación de los derechos humanos en Gaza. Este documento exige el fin inmediato del conflicto armado, la apertura de corredores humanitarios y la protección de los profesionales sanitarios que se encuentran trabajando en la región.
«La primera y elemental petición es que haya un cese del fuego y se abran los corredores humanitarios para permitir que lleguen los materiales y, sobre todo, que lleguen alimentos para el día a día», destacó el presidente de la OMC, Tomás Cobo, durante una rueda de prensa en la que se presentó el documento.
Cobo enfatizó que la situación en Gaza representa «la implosión de la dignidad humana», y subrayó que la profesión médica tiene el «absoluto deber» de alzar la voz. «No hay nada, sea esto una creencia política, filosófica o religiosa, que esté por encima de la dignidad del ser humano», manifestó.
El manifiesto denuncia que el sufrimiento de la población palestina ha superado un umbral irreversible, dejando secuelas que afectarán a los supervivientes durante el resto de sus vidas.
64.000 muertos, 19.000 son niños
Sonia Agudo, directora de la Fundación para la Cooperación Internacional de la OMC (FCOMCI), reveló que desde el inicio de la ofensiva israelí, ya calificada como «genocidio» por Naciones Unidas, el número de fallecidos asciende a más de 63.700, de los cuales 19.000 son niños. Entre los menores que han sobrevivido, se estima que hay 40.000 heridos, y 21.000 de ellos sufrirán discapacidades que marcarán su futuro.
Agudo añadió que han sido asesinados 479 trabajadores humanitarios, se han registrado 125 ataques a instalaciones sanitarias, 197 ambulancias han sido destruidas, y 1.500 trabajadores sanitarios han sido asesinados. También se han contabilizado 355 detenidos.
Frente a esta situación, el manifiesto condena que el Gobierno israelí utilice el hambre como arma de guerra. «Matar a través de la desnutrición de forma deliberada, pudiendo evitarla, se puede considerar una acción criminal», sostiene el documento, que aboga por garantizar el acceso a alimentos y la apertura de corredores humanitarios, tras la declaración de hambruna en Gaza por parte de la ONU.
Asimismo, se alerta sobre el impacto irreversible del hambre extrema en una generación de niños, con daños tanto físicos como psicológicos. El manifiesto expresa la «consternación» de la comunidad médica por el asesinato de niños y adolescentes, demandando su protección.
En relación a los profesionales sanitarios en Gaza, se condena su asesinato «indiscriminado» y los ataques «intencionados» contra hospitales y centros de salud, que impiden que puedan realizar su labor. Se denuncia el estado «crítico» en el que se encuentran, trabajando «al límite de sus fuerzas».
“La ayuda humanitaria es innegociable”
Durante la presentación, representantes de organizaciones internacionales que respaldan el manifiesto de la OMC también participaron. Tiago Villanueva, presidente de la Unión Europea de Médicos Generales y de Familia, subrayó que «ningún conflicto puede justificar la violación del derecho fundamental a la salud», y enfatizó que el acceso a la atención médica y la ayuda humanitaria «es innegociable».
Álvaro Cerame, presidente de la Unión de Médicos Jóvenes Europeos (EJD), se sumó a las denuncias planteadas por la OMC, afirmando: «Proteger la vida y la salud es nuestro deber profesional y humano. El silencio y la indiferencia solo perpetúan el mal que nuestra profesión no puede tolerar».
“El hospital temblaba decenas de veces al día”
Raúl Incertis, médico de Urgencias y anestesista que regresó recientemente de Gaza, compartió su experiencia desde el terreno. Como voluntario de los Equipos Médicos de Emergencias de la Organización Mundial de la Salud (OMS), describió un escenario aterrador donde no cesan las muertes de civiles y niños. «El hospital temblaba decenas de veces al día, por la noche 15 veces. Bombardearon el hospital, la unidad de quemados», narró.
Incertis explicó que los trabajadores sanitarios en Gaza están «desesperanzados», enfrentándose a turnos de 60 a 70 horas semanales. Después de sus jornadas, deben buscar alimentos, agua o leña. «Lo último que me dijeron es: ‘por favor, no pueden seguir bombardeando, pero por favor, que entre comida'», relató.
Finalmente, afirmó que la esperanza «bebe de la verdad y la justicia», resaltando la importancia de conocer la realidad a través de fuentes como la ONU y de llamar a las cosas por su nombre. «Ya no hay que respetar cualquier opinión que diga que esto no es un genocidio. Eso ya no se puede respetar», concluyó.
