Uno de los registros florales más antiguos de Sudamérica
Un reciente descubrimiento en la Patagonia argentina ha revelado una flor fósil de entre 6 y 9 milímetros de diámetro, hallada en el mismo yacimiento que el dinosaurio gigante Patagotitan mayorum. Este hallazgo refuerza la investigación internacional sobre la evolución de las plantas con flor, en la que también participa la Fundación Dinópolis de Teruel (España).
Una investigación liderada por el Museo Paleontológico Egidio Feruglio–CONICET, con la colaboración de la Fundación Conjunto Paleontológico de Teruel-Dinópolis, ha descrito un nuevo género y especie de flor fósil de este yacimiento llamado La Flecha.
Este enclave es conocido por los restos del saurópodo Patagotitan mayorum, y el contraste entre ambos organismos dio nombre a esta nueva especie, Patagoflora minima, en referencia a su origen patagónico y a su pequeño tamaño.
El contraste entre lo microscópico y lo colosal
El estudio ha sido publicado en la revista Cretaceous Research y fue llevado a cabo por los paleobotánicos Giovanni Nunes, Ignacio Escapa y Rubén Cúneo, junto a María Gandolfo, de la Universidad de Cornell, y Luis Miguel Sender, de la Fundación Dinópolis.
Sender ha señalado que este hallazgo ha permitido ampliar el conocimiento sobre la biodiversidad vegetal del Cretácico. Además, destacó que estos fósiles son uno de los registros de flores más antiguos de Sudamérica. La relevancia del descubrimiento es aún mayor, dado que hay escasez de yacimientos que preserven de manera conjunta restos de dinosaurios y flores, debido a la fragilidad de estas últimas.
Con una antigüedad de 101 millones de años, los ejemplares se sitúan entre los mejor datados del antiguo continente Gondwana.
Teruel y la conexión con las primeras angiospermas
En la provincia española de Teruel (centro este) han sido documentadas angiospermas de edad similar. Esto convierte a esta región en una zona clave para comparar registros y avanzar en el estudio de la evolución temprana de las plantas con flor a escala global.
Los científicos afirman que este descubrimiento amplía el conocimiento sobre la diversidad vegetal durante el Cretácico. Estos fósiles se consideran entre los registros florales más antiguos conocidos en Sudamérica.
Con una antigüedad de 101 millones de años, los especímenes provienen de la antigua Gondwana. Las angiospermas de edad similar halladas en Teruel, España, ofrecen valiosas comparaciones para comprender la evolución floral temprana en todo el mundo.
