MADRID, 5 Ago. (EUROPA PRESS) – La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha desaconsejado el tratamiento con antibióticos empíricos, es decir, aquel que se prescribe antes de disponer de información definitiva sobre la infección que se quiere tratar, para casos de Covid-19, tanto graves como no graves, en los que haya una baja sospecha clínica de infección bacteriana concurrente.
Nuevas recomendaciones de la OMS
Estas son las dos nuevas recomendaciones que la OMS ha incluido en la última actualización de la «Guía práctica para el manejo clínico de la Covid-19», atendiendo a las conclusiones de un metaanálisis reciente sobre resultados de pacientes tratados con antibióticos para la Covid-19.
Actualización de directrices
La agencia sanitaria internacional actualiza de forma periódica sus directrices de atención clínica para la Covid-19 para reflejar la nueva evidencia, así como los cambios en la propagación y la gravedad de la enfermedad, con el objetivo de servir de referencia a profesionales sanitarios involucrados en el cuidado de estos pacientes.
Cambios observados en Covid-19
Según refleja esta versión, la octava desde su publicación en 2020, se han producido cambios notables en la Covid-19 durante este tiempo, marcados por la reducción general de las tasas de infección y la disminución de la gravedad de la enfermedad. Además, se han eliminado las medidas de emergencia impuestas, y la atención a los pacientes se ha integrado en mayor medida con los sistemas de salud habituales.
Revisión de protocolos existentes
Este nuevo contexto ha impulsado una revisión del alcance y el contenido de todas las directrices existentes en la guía, que abordan desde las medidas de control, prevención y detección temprana de la infección hasta el tratamiento de pacientes en cualquier estado y el proceso de rehabilitación posterior a la curación.
En resumen, la OMS recalca la importancia de realizar un diagnóstico adecuado antes de prescribir antibióticos a pacientes con Covid-19, enfatizando que el uso inapropiado de estos fármacos puede tener consecuencias negativas tanto para los pacientes como para la salud pública.
