
MADRID, 8 Abr. – El editor y agente literario Pablo Álvarez publica este miércoles ‘La necesidad de amar’ (Planeta), Premio Azorín de Novela 2026. Esta historia está ambientada en la Roma de finales de los años ochenta, donde un escritor barcelonés se ve involucrado en un triángulo amoroso con una pareja en un momento crucial de la irrupción del SIDA. «El estigma del SIDA sigue presente hoy», afirmó el autor.
«Hubo mucho sufrimiento y sigue habiéndolo», apuntó Álvarez en una reciente entrevista, en la que además señaló que las generaciones actuales no tienen suficientemente en cuenta esta enfermedad. «Los jóvenes no la tienen muy en cuenta. Es como que esto les suena a algo que ha ocurrido y ya está. Me parece importante que lo encuentren en la novela», indicó.
El eje narrativo de ‘La necesidad de amar’ se centra en la relación entre Marti, el protagonista, y la pareja formada por Viola y Thomas. Álvarez explicó que el principal reto fue «no convertirlo en algo que tiene que ver no solamente con el deseo, sino que tiene que ver con el amor». Afirmó que una relación de este tipo está «afortunadamente» más aceptada en la actualidad. «Hoy en día se aceptan muchas más cosas pero no del todo. La lucha continúa», expresó el autor.
El peso de las etiquetas en las relaciones modernas
En cuanto a las etiquetas que pueden aplicarse a estos vínculos hoy día, como «poliamor», el autor señaló que considera que «los encierra en un tipo de corsé«, agregando que «no quería poner etiquetas» en su historia.
«Las mismas atrocidades» en relación al poder femenino
En la novela, el protagonista se muda a Roma para investigar la figura de Beatrice Cenci, una joven noble ejecutada por orden de la Iglesia tras haber sido acusada del asesinato de su padre, un conde que abusaba de ella. Álvarez explicó que descubrió esta historia durante una visita a la Academia de España en Roma y que le impactó conocer «una de las grandes tragedias de la historia de la ciudad«.
«Siguen ocurriendo las mismas atrocidades que tienen que ver con el poder femenino y con el maltrato masculino», lamentó antes de insistir en la vigencia del relato. «Solo tienes que poner el telediario y ver la cantidad de violaciones que hay, de asesinatos a mujeres y del maltrato diario en muchos casos». Por ello, pensó que era importante recordar esta figura, subrayó.
Álvarez destacó que Beatrice Cenci fue convertida en una heroína popular en Roma y reivindicada a lo largo del tiempo por artistas y escritores, aunque su historia había ido diluyéndose. «Es un ejemplo de la barbaridad machista que, lamentablemente, sigue siendo actual», enfatizó.
El autor también enmarca la novela como una reflexión sobre la libertad en la juventud y las decisiones vitales. «Habla de cómo nos encontramos a nosotros mismos a través de los errores y de los caminos que se abren cuando tenemos 20 años, y lo definitivo que es elegir uno u otro», explicó.
La culpa como tema central
Además, Álvarez resalta la culpa como un tema central de la obra, afirmando que fue «la base» desde la que construyó la historia. «Tenemos mucho sentimiento de culpa. Si no fuera por él, no nos pondríamos a tomar decisiones, que a veces son correctas y otras no. Y de ahí nace la culpa. La culpa también nos define muchas veces, porque a través de ella cargamos con la mochila de cosas malas», detalló.
Estructura inspirada en la tragedia griega
En lo que respecta a la estructura, el autor optó por dividir la novela en tres actos, inspirado en las tragedias clásicas. «La concebí como una gran tragedia griega o como una ópera, con muchos elementos alrededor, como la propia vida», indicó.
Reconocido en el sector literario por haber trabajado como agente literario y editor, Álvarez admitió que enfrentarse a su propio texto fue «lo más difícil» que ha hecho. «No es lo mismo leer el texto de otro que querer metérselo al tuyo o ver lo que funciona o lo que no. No sabía cortar, no sabía si era excesivo. Dudaba de todo», agregó, antes de concluir que este proceso le hizo sentirse «como nuevo» y le obligó a «desmontar al editor para consolidar al escritor«.
A pesar de las dificultades, el autor calificó la experiencia como «muy interesante» y aseguró que escribir la novela le ha aportado una nueva perspectiva sobre el oficio literario. «Siempre he admirado muchísimo a los escritores y ponerme en ese lugar ha sido toda una experiencia», concluyó.
