MADRID, 10 Abr. (EDIZIONES) – Durante años, la melatonina ha sido conocida como la ‘hormona del sueño’, asociada casi exclusivamente al descanso nocturno y al jet lag. Sin embargo, la investigación científica está revelando una realidad mucho más compleja: esta molécula, presente desde el origen de los animales, desempeña funciones clave en la protección celular, en la regulación de la inflamación y en el equilibrio energético del organismo.
Así, más allá de su papel en el reloj biológico, la melatonina actúa en el ‘corazón’ de nuestras células -las mitocondrias- con efectos antioxidantes, y con potenciales implicaciones en enfermedades neurodegenerativas y cardiovasculares. Un campo prometedor que abre nuevas vías terapéuticas, aunque todavía con importantes interrogantes por resolver.
«La melatonina es algo más que la hormona del sueño. Es una molécula que deriva del triptófano, un aminoácido que aparece desde el origen de los animales, y actúa como un protector celular, que ayuda a las células a coordinar mejor sus funciones. Se ha visto que cuando aumentan sus concentraciones, la melatonina también ejerce efectos antioxidantes y antiinflamatorios muy potentes», explica durante una entrevista con Salud Infosalus, uno de los mayores investigadores en melatonina y catedrático emérito de Fisiología, el doctor Darío Acuña.
Propiedades Antioxidantes y Antiinflamatorias
El doctor Acuña señala que en el ser humano, la melatonina se produce en dos lugares. Primero, en la glándula pineal, durante la noche, regulando los ritmos circadianos; pero también se ‘fabrica’ a nivel extrapineal. «En este caso, esta no sigue un ritmo circadiano, como sí la otra, y se encuentra en concentraciones más elevadas, hasta mil veces más que la melatonina pineal. Es cuando la melatonina ejerce esas propiedades antioxidantes y antiinflamatorias que hemos citado.»
¿Cómo lo logra? El doctor Acuña explica que la melatonina extrapineal se sintetiza en las mitocondrias, las ‘centrales energéticas’ de las células, responsables de producir el adenosin trifosfato (ATP), que es la energía con la que funcionan. «La usa la célula para todas sus funciones. Es fundamental. Sin ATP, la célula se muere. A mayor cantidad de ATP, mayor capacidad para realizar sus funciones, incluida su capacidad de reparación cuando se daña la célula», detalla.
Asimismo, subraya que cuando hay un trastorno del sueño debido a una alteración de la melatonina, esta se puede administrar para corregirlo porque es la responsable del inicio del sueño en el organismo.
«Pero si queremos usarla por sus propiedades antioxidantes y antiinflamatorias, y de estimulación mitocondrial, necesitamos dosis más altas. Si tomamos más melatonina en este sentido, ¿nos hará dormir más o dormirnos durante el día? No dormiremos más porque no es un hipnótico como tal, no es una benzodiacepina, sino que la melatonina regula el sueño y, por mucha más que tomemos, esta no producirá más sueño, sino el resto de acciones que hemos mencionado cuando hay detrás una patología determinada que queremos tratar», resalta este experto.
¿Cómo se Produce la Melatonina?
El doctor Acuña detalla que la melatonina no se produce durante el día debido a la luz, que es recibida por la retina, enviando información a las neuronas en el hipotálamo, el ‘reloj biológico’, bloqueando su producción. «Al atardecer, cuando la luz blanca se vuelve anaranjada conforme el sol se va poniendo, es cuando se empieza a producir melatonina, y 4-5 horas después hay suficiente melatonina para inducir el descanso», agrega.
En el caso del jet lag, comenta que «sucede un desfase entre nuestra hora interna y externa» debido a la diferencia horaria, lo que puede bloquear la producción de melatonina ante más horas de luz. «Si viajamos hacia Estados Unidos, dependiendo de la zona, hay entre 6-8 horas de diferencia. La hora de allí es 8 horas antes de la de aquí, por lo que en lugar de estar en oscuridad, estamos con luz, y se bloquea la producción de melatonina, por eso dormimos mal», aprecia.
Por ello, aconseja que para dormir mejor en estas situaciones, se puede tomar melatonina unos 3-4 días antes y después del viaje, y siempre una hora antes de acostarse para provocar un pico nocturno artificial que intente mantener la función de ese control de los ritmos, incluyendo el del sueño.
Las Enfermedades Neurodegenerativas y Cardiovasculares
Otro ‘poder’ desconocido de la melatonina es su efecto sobre las enfermedades neurodegenerativas y vasculares, aunque todavía falta investigación sólida al respecto. El doctor Acuña señala que, en patologías como el Alzheimer o el Parkinson, se ha demostrado en modelos animales que tras la neurodegeneración neuronal, la administración de melatonina recupera ese daño neuronal y aumenta la neurogénesis.
«Cuando se usa en pacientes con muchos años de evolución, donde ya hay mucha destrucción neuronal, los efectos de la melatonina son menos significativos. No obstante, desde el punto de vista clínico, para usarla de rutina en la clínica humana, se necesita aún un ensayo clínico que demuestre cuáles son las dosis ideales, que todavía se desconocen», añade el investigador.
Igualmente sucedería con los problemas cardiovasculares, donde se ha demostrado que la melatonina acelera la recuperación del paciente en caso de infarto, favoreciendo la regeneración del tejido infartado, igual que en el caso del ictus con las zonas dañadas.
«La melatonina puede actuar frente a diferentes patologías porque actúa en tres dianas fundamentales: cuando hay daño mitocondrial, en casos de estrés oxidativo, y ante inflamación o neuroinflamación en enfermedades neurodegenerativas. La melatonina disminuye el daño al reducir el estrés oxidativo, controla el ataque del sistema inmunitario para destruir las neuronas, y estimula la regeneración celular. Sin embargo, aún son necesarios ensayos clínicos», concluye el doctor Acuña.
