La ambición de China siempre ha sido enorme y busca extender su influencia con planes ambiciosos. Actualmente, su estrategia es ser imprescindible, y el control del germanio es parte de una táctica mucho más amplia para dominar toda la cadena de suministro de minerales críticos.
El control del suministro de minerales
A modo de ejemplo, aunque el gigante asiático solo posee el 4 % de las reservas mundiales de cobre, controla casi la mitad de su refinado global. Este mismo patrón se repite con otros metales como el tungsteno, del que controla el 83 % del suministro mundial.
Básicamente, Pekín está construyendo un «cuello de botella intencional» en la cadena de suministro, controlando el procesamiento de los metales para condicionar el acceso global a los minerales más importantes.
Sin embargo, hay que recordar que su poder no es absoluto; China depende de importar concentrados de países como Chile, Perú o México. Si alguno de esos socios cambia de posición, Pekín se arriesga a un corte de suministros vitales.
La reacción de Occidente
Ante el bloqueo, los grandes consumidores de germanio se mueven a contrarreloj. En Estados Unidos, el gigante de defensa Lockheed Martin firmó un acuerdo directo con la surcoreana Korea Zinc para asegurarse el suministro, algo que nunca había hecho anteriormente.
La empresa LightPath Technologies, con el apoyo del gobierno, está buscando otras opciones, aunque su director, Sam Rubin, ha declarado que nadie cambiará un sistema que ya funciona a menos que no quede otra opción.
En Alemania, el gobierno ha advertido que si el problema del germanio persiste, muchas de sus fábricas podrían pararse en pocas semanas. Incluso la Cámara de Comercio de Europa ha solicitado a China que vuelva a vender el material para que sus fábricas de chips puedan seguir trabajando.
El efecto de las sanciones a Rusia
La situación se complica aún más por lo que sucede con Rusia. Durante muchos años, Rusia fue una de las principales fuentes de germanio para Estados Unidos y Europa; sin embargo, debido a las sanciones impuestas por la guerra, actualmente casi no les vende este material.
Ahora, Rusia le vende a China y a otros países que no tienen sanciones en su contra, lo que ha llevado a que Estados Unidos y Europa pierdan otra forma de conseguir germanio justo en el peor momento, haciendo que el control del gigante asiático sobre el mercado sea aún más fuerte.
Un futuro incierto
Sin duda, la situación será muy compleja para otros países. Aunque hay naciones como Australia que pueden parecer en una utopía, no se puede negar que China se vuelve cada vez más poderoso. Vivimos en un mundo cada vez más electrificado y militarizado; así que, nos guste o no, quien controle los minerales críticos, controlará el poder y tendrá una ventaja decisiva en esta guerra global.
