Un reciente informe de Adega revela que únicamente el 0,16 % de la superficie quemada en Galicia ha recibido trabajos de mitigación. Según la administración autonómica, se han previsto trabajos de restauración hidroforestal en unas 200 hectáreas, lo que contrasta significativamente con las cifras de superficie oficialmente afectada por los incendios, que asciende a 118.966 hectáreas en 2025. Esto representa apenas el 0,09 % de la superficie detectada por los satélites Sentinel del sistema europeo Copernicus.
La organización ambiental Adega destaca que, tras un incendio forestal, los bosques quedan sin cubierta vegetal, lo que desencadena la pérdida de estructura y cohesión del suelo. Esto provoca una grave escorrentía superficial, especialmente durante las tormentas, que se ha visto acentuada desde finales de 2025 debido a continuas tormentas. La falta de intervención en las áreas afectadas por los incendios ha llevado a que la erosión se convierta en una amenaza inminente para los ecosistemas locales, poniendo en riesgo la calidad del suelo.
Erosión estimada entre 15 y 170 toneladas por hectárea
Según expertos, «se pierden millones de toneladas de un recurso natural no renovable tan importante y valioso como el suelo».
La investigación científica ha establecido métodos para estimar las pérdidas de suelo, que varían entre 15 y 170 toneladas por hectárea al año en parcelas quemadas. Esta variabilidad depende de factores como la cobertura vegetal, la topografía y la meteorología.
Cinco millones de toneladas en el peor escenario
Utilizando una cifra conservadora de 24 toneladas por hectárea al año, se estima que, para las 118.966 hectáreas «oficialmente» quemadas en 2025, la erosión podría eliminar 2,85 millones de toneladas de suelo en un año; y podrían llegar a 5,02 millones si se toman en cuenta los datos del programa Copernicus.
Sedimentos y cenizas amenazan ríos y abastecimiento
Adega también advierte que numerosos lugares, especialmente en la provincia de Ourense, están afectados por el arrastre de cenizas y sedimentos debido a las lluvias sobre las montañas quemadas. Estos materiales están contaminando fuentes de agua, arroyos y ríos, provocando turbidez y alteraciones negativas en la química del agua, lo que pone en riesgo el abastecimiento de agua para personas y animales.
Adega exige medidas urgentes a Xunta y Confederación
En este contexto, Adega denuncia que la «actuación inadecuada de las autoridades está contribuyendo al empeoramiento de esta situación». La organización recuerda que es responsabilidad de la Xunta y de la Confederación Hidrográfica adoptar medidas inmediatas para evitar la escorrentía y garantizar la calidad del suministro de agua, así como implementar medidas estructurales para restaurar la funcionalidad medioambiental de los territorios quemados.
Para ello, Adega ha puesto a disposición del público un modelo de denuncia con el fin de recordar a las autoridades sus obligaciones legales y exigirles que adopten medidas urgentes para revertir los efectos de la escorrentía.
