– MIRANZA
Madrid, 4 de junio – Las técnicas mínimamente invasivas han demostrado ser efectivas para restaurar tanto la funcionalidad como la estética de los conocidos «ojos saltones» (proptosis), que pertenecen a condiciones como el desplazamiento anormal del globo ocular hacia adelante, la visión doble y la retracción de los párpados. Según el especialista en oculoplastia de IMO Grupo Miranza en Madrid, Marco Sales, estos abordajes quirúrgicos son personalizados y secuenciales, siguiendo un orden preciso: primero se realiza la descompresión orbitaria, luego se corrigen los músculos extraoculares y, finalmente, se procede a la cirugía palpebral y estética.
Entendiendo la Orbitopatía Tiroidea
La orbitopatía tiroidea, también conocida como orbitopatía de Graves, es una enfermedad de origen inmunológico que afecta a los tejidos que rodean el ojo. Esta condición provoca un aumento del volumen de los músculos y la grasa en la órbita, lo que puede hacer que los ojos sobresalgan de su posición habitual.
Fases de la Patología
Esta enfermedad presenta dos fases principales: la fase aguda o activa y la fase crónica o inactiva. Durante la fase aguda, se observan síntomas como inflamación, dolor, edema, proptosis y diplopía (visión doble). Esta etapa puede durar entre 6 y 36 meses; sin embargo, en la mayoría de los casos, la actividad intensa no supera los 12 meses. Por esto, un diagnóstico precoz es crucial para maximizar la eficacia del tratamiento y prevenir secuelas permanentes.
El especialista en Oculoplástica y Estética y Rejuvenecimiento Oculofacial de IMO Grupo Miranza en Barcelona, Joan Oliveres, menciona que frecuentemente la enfermedad se diagnostica tarde debido a síntomas inespecíficos, como el ojo rojo o la diplopía matutina, que pueden aparecer antes de que se presenten alteraciones tiroideas más evidentes. Detectar la enfermedad a tiempo «marca la diferencia en la evolución».
Abordaje durante la Fase Aguda
Durante la fase aguda de la orbitopatía tiroidea, el tratamiento incluye terapias inmunosupresoras y control de factores de riesgo, donde dejar de fumar se considera «fundamental» para frenar la progresión de la enfermedad.
Desenlace y Secuelas en la Fase Crónica
Una vez controlada la inflamación, la enfermedad avanza a la fase crónica, que se caracteriza por secuelas funcionales y estéticas como proptosis residual, retracción palpebral (posición anómala del párpado) y diplopía persistente. Además, el grupo oftalmológico sigue manteniendo una intensa actividad investigadora, explorando nuevas moléculas dirigidas a dianas específicas para tratar la inflamación y prevenir o revertir posibles secuelas.
Oliveres destaca también la importancia de un enfoque multidisciplinar, ya que es complejo encontrar centros que cuenten con tantos profesionales especializados en rehabilitación quirúrgica y que sean capaces de ofrecer un seguimiento completo desde la fase aguda hasta la cirugía reconstructiva.
