Un agricultor libio ha logrado producir hortalizas y pescado en un sistema de circuito cerrado sin necesidad de tierra, gracias a la acuaponía, una alternativa innovadora frente a la sequía y el cambio climático.
La acuaponía como respuesta a la crisis climática y alimentaria en Libia
Abdullah al Fandi, un joven agricultor libio, ha conseguido producir toneladas de hortalizas utilizando desechos de pescado a través de un circuito cerrado conocido como acuaponía, que considera una solución prometedora para garantizar la seguridad alimentaria en un país que enfrenta desafíos severos debido a la sequía y el cambio climático.
En las afueras de Trípoli, en una pequeña parcela rodeada de arenas desérticas, al Fandi inició en 2023 un proyecto que le ha permitido cultivar lechuga, menta, albahaca y repollo, además de criar tilapia, un pez de origen africano. Este sistema integra la acuicultura y la agricultura hidropónica.
Para enfrentar el creciente problema de las altas temperaturas que limitan las tierras cultivables en el país, este agricultor de 27 años logró una subvención de 20.000 euros del programa de apoyo a startups en Libia, respaldado por la Unión Europea, para su proyecto HydroHarvest.
El sistema de acuaponía implica criar peces en tanques de agua, alimentados con pienso natural. Los desechos de los peces, ricos en nitrógeno, se utilizan como nutrientes naturales para las plantas que crecen en lechos flotantes.
“Nos enfrentamos a muchos desafíos técnicos y logísticos, pero aprendimos de cada error y construimos un sistema sostenible que permite la producción orgánica con una alta eficiencia en el uso del agua”, declaró Al Fandi.
Un sistema agrícola sin tierra ni desperdicio de agua
El experto ambiental Saleh Shaqan señala que la acuaponía es un método necesario ante las difíciles condiciones climáticas que enfrenta Libia. Sin embargo, se requiere de capacitación y apoyo técnico adecuados para los agricultores para que el sistema se expanda en las regiones del norte y del sur del país.
Históricamente, la agricultura ha tenido un papel marginal en la economía libia, representando solo el 1,3 % del PIB nacional en 2017. No obstante, con el agravamiento del cambio climático, que intensifica la desertificación y provoca un incremento en las tormentas de arena y las sequías, la capacidad del país para producir alimentos se encuentra aún más amenazada.
Al Fandi confía en poder “crear un modelo que pueda replicarse en otras zonas donde el agua escasea y el clima es riguroso”. Libia, de hecho, está entre los países con mayor escasez de agua a nivel global, con una precipitación media anual que no supera los 56 milímetros en la mayoría de las regiones.
La nación depende casi en su totalidad de aguas subterráneas, que son distribuidas a través del Gran Río Artificial, una red de tuberías construida en los años ochenta que proporciona agua potable a la mayoría de la población en ciudades y granjas, gracias a la extracción de acuíferos fósiles profundos en el desierto del sur. Sin embargo, esta red esencial ha sufrido repetidos daños en la última década debido a los conflictos armados, ataques a estaciones de bombeo y un mantenimiento insuficiente, lo que ha debilitado aún más el suministro y ha agravado los problemas de la agricultura y la seguridad alimentaria.
Un modelo replicable en zonas áridas
La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) ha indicado que las zonas desérticas cubren entre el 95 % y el 97 % del territorio libio, mientras que las tierras cultivables representan apenas entre el 1 % y el 3 % de la superficie total, concentrándose principalmente en la franja costera norte.
Agricultores como Fathi Al Ghazal, que anteriormente llenaban un camión entero con berenjenas y tomates de sus campos, hoy enfrentan una drástica disminución de la producción debido a las deficientes redes de agua. Muchos están optando por la desalización del agua de mar como alternativa.
UNICEF ha alertado que la crisis del agua ya no es una amenaza futura, sino una realidad cotidiana para los libios, afectando a alrededor de cuatro millones de personas, más de la mitad de la población.
Asimismo, la organización internacional señaló que el cambio climático, el aumento de las temperaturas y el conflicto armado son factores que agravan la crisis del agua, comprometiendo la seguridad alimentaria y la salud pública.
A medida que al Fandi continúa ampliando su proyecto, cree que la acuaponía puede convertirse en una de las soluciones viables para enfrentar los desafíos de la seguridad alimentaria y el cambio climático en Libia.
