El exvicepresidente correísta de Ecuador, Jorge Glas, quien se encuentra encarcelado en una nueva prisión de máxima seguridad, debe ser hospitalizado de urgencia, señaló su abogada, Sonia Vera. La defensora hizo esta declaración tras una reunión telemática con Glas, en la que lo encontró «más debilitado, más angustiado, más resignado». Vera alertó sobre la gravedad de su estado, indicando que «esa resignación es la señal más peligrosa: cuando alguien deja de pelear, el cuerpo empieza a perder».
Condiciones de salud y tratamiento
En su comunicación en redes sociales, Vera exigió que se garantice, como mínimo, agua segura, alimentación suficiente, control médico real con privacidad, trazabilidad estricta de su medicación, visitas familiares, acceso al patio, y confidencialidad plena con su defensa. Una reciente valoración médica integral, en el marco de las medidas provisionales de la Corte Interamericana de Derechos Humanos, concluyó que Glas necesita una «hospitalización inmediata no diferible».
Además, el informe indica que el exvicepresidente tiene «restricción para hidratarse» y que recibe «agua con características no compatibles con agua potable». Vera relató que Glas le confesó: «Tengo que tomar del grifo», lo que pone en evidencia la situación crítica que enfrenta. Se alegó también que Glas presenta «pérdida marcada de masa muscular, debilidad y hambre recurrente por alimentación insuficiente», y que su medicación no está bajo un control sanitario seguro.
El pedido para sacarlo de la cárcel
Sonia Vera informó que se ha solicitado un habeas corpus correctivo, dado que Glas ya ha cumplido en octubre del presente año la pena acumulada por condenas anteriores por corrupción dictadas en 2017 y 2020. Sin embargo, a pesar de haber cumplido su condena, todavía está en la cárcel «con un expediente fabricado», refiriéndose a una nueva sentencia que recibió en junio de 13 años de prisión por un delito de peculado, relacionado con la malversación de fondos públicos durante la reconstrucción de las zonas afectadas por el terremoto de 2016.
Vera subrayó que, aunque fue sentenciado en primera instancia, aún no se le ha notificado la sentencia escrita. «Lo mantienen encerrado con un fallo que ni siquiera podemos apelar», añadió. Jorge Glas se encuentra recluido en la nueva cárcel de máxima seguridad, ubicada en la provincia costera de Santa Elena, desde el 10 de noviembre, después de ser trasladado junto a cabecillas de bandas criminales desde la prisión La Roca, donde había estado desde 2024 tras ser detenido en un asalto ordenado por el presidente Noboa a la Embajada de México en Quito, cuando ya había recibido asilo político.
