El abogado del cantante Julio Iglesias ha solicitado a la Fiscalía de la Audiencia Nacional que archive la investigación relacionada con la denuncia en su contra por presuntas agresiones sexuales contra dos exempleadas de su servicio doméstico, argumentando la «ausencia de jurisdicción de los tribunales españoles» para los hechos ocurridos en el Caribe.
En un escrito, el letrado José Antonio Choclán pide al Ministerio Fiscal que lo considere parte en las diligencias de investigación y que se dé carpetazo a las mismas por «la falta de jurisdicción española para el conocimiento de los hechos». Además, la representación del cantante ha instado a la Fiscalía a «detener la campaña mediática que se ha puesto en marcha con grave daño reputacional» en su contra.
Ni él ni las denunciantes viven en España
El abogado sostiene que, «al margen de la condición de nacional español» de Iglesias, este «no se encuentra en territorio español, sino que tiene su residencia habitual en el lugar de los hechos». Apunta también que «las supuestas víctimas no tienen la nacionalidad española ni residen habitualmente en España» y que «tampoco son menores de edad».
Choclán critica que «las denunciantes debieron presentar su denuncia en el lugar de comisión de los hechos» y que «el primer acto procesal no puede ser el de la elección de la jurisdicción que les resulte más conveniente».
Añade que, en caso de que la Fiscalía decide tomar declaración a las denunciantes como testigos protegidos, su abogado pide intervenir en la diligencia para «acreditar la falsedad de las imputaciones y defender el honor» del cantante. Todo ello «sin perjuicio de las demás acciones que le asistan en la tutela de sus derechos fundamentales frente al ejercicio abusivo de acciones penales».
Fuentes consultadas han confirmado que la Fiscalía ha rechazado la petición de Iglesias de personarse en las diligencias de investigación, al entender que son preprocesales.
Presiones para encuentros sexuales
El cantante publicó un mensaje en su cuenta de Instagram en el que afirmaba que esas acusaciones son «absolutamente falsas» y que le causan «una gran tristeza». En su mensaje, declaró: «Nunca había sentido tanta maldad», advirtiendo de que le quedan «fuerzas» para que la gente conozca «toda la verdad» y para defender su «dignidad ante un agravio tan grave».
Dos antiguas trabajadoras, una empleada de hogar y una fisioterapeuta, han denunciado haber sufrido tocamientos, insultos y humillaciones durante su jornada laboral, en un ambiente de control y acoso continuo, según una investigación realizada por ‘elDiario.es’ en colaboración con Univisión Noticias.
Una de estas empleadas afirma haber sido presionada para mantener encuentros sexuales con el artista, mencionando penetraciones, bofetadas y vejaciones físicas y verbales. Estas situaciones, según las denunciantes, ocurrieron en 2021 cuando la más joven de ellas tenía 22 años.
La investigación, llevada a cabo durante tres años, contactó a 15 exempleadas del servicio, incluyendo personal doméstico y profesionales especializadas que trabajaron para el cantante entre los años 1990 y 2023 en propiedades en República Dominicana, Bahamas y España.
La empleada que asegura haber sufrido penetraciones sostiene que el artista, que en ese momento tenía 77 años, la llamaba a su habitación muchas veces al finalizar su jornada laboral. «Me usaba casi todas las noches», afirma en una entrevista.
Las víctimas compartieron sentimientos de deshumanización, describiendo la experiencia como «sentirse como un objeto, como una esclava». Estos encuentros se producían casi siempre con la participación de otra empleada que tenía superioridad jerárquica sobre la trabajadora del servicio doméstico.
La investigación revela que las personas afectadas describieron «condiciones de aislamiento, conflictos laborales y la tensión que generaba el carácter irascible de Iglesias». Las declaraciones de las dos mujeres que refieren estas agresiones sexuales han sido corroboradas por pruebas documentales, incluyendo fotografías y registros de llamadas.
Los hechos denunciados supuestamente ocurrieron en las residencias de Iglesias en Punta Cana (República Dominicana) y Lyford Cay (Bahamas), indicando que habría conocimiento de estos por parte del personal encargado de gestionar el hogar.
