Jean Wyllys, reconocido defensor de los derechos de la comunidad LGTBI en Brasil, ha vivido una trayectoria marcada por el acoso y la desinformación, especialmente desde que asumió su cargo como diputado en 2011. Su vida personal y profesional se ha visto afectada por una máquina de mentiras diseñada por sectores de extrema derecha, que han buscado socavar su imagen y su labor.
El inicio de la desinformación
Jean Wyllys es una figura conocida en Brasil, especialmente desde que ganó la edición brasileña de Gran Hermano hace 20 años. Esta popularidad lo llevó a la política, donde comenzó a enfrentar hostigamientos y acusaciones falsedades. Según él, los problemas se intensificaron cuando se convirtió en uno de los primeros diputados abiertamente gais en el país, justo cuando Jair Bolsonaro, entonces un político poco relevante, lanzó su primer ataque en su contra.
El ‘kit gay’
Una de las primeras mentiras que Bolsonaro propió fue la acusación de que Wyllys había creado un ‘kit gay’ que supuestamente se repartiría en las escuelas para promover la homosexualidad entre los niños. En realidad, este ‘kit’ consistía en material pedagógico destinado a educar sobre los derechos LGTBI. Sin embargo, Bolsonaro alimentó el miedo al afirmar que incluía juguetes sexuales y «biberones con pene». Estas afirmaciones infundieron un pánico moral en la sociedad conservadora, lo que dificultó aún más la labor de Wyllys.
Acoso «a escala industrial»
La campaña de desinformación se amplió a partir de 2016, cuando emergió el Movimiento Brasil Libre (MBL), un grupo que abogaba por políticas neoliberales y que se convirtió en un motor del auge de la extrema derecha en el país. Wyllys alega que este movimiento sofisticó las tácticas de difamación digital y llevó el acoso a niveles sin precedentes. El hostigamiento se hacía tan directo que en un restaurante, Wyllys recordaba que alguien se acercaba para insultarlo y grabar su reacción.
Las mentiras no se detuvieron ahí. Su acusación de promover la pederastia surgió cuando propuso un proyecto de ley para el matrimonio igualitario. Tras un mitin en Río de Janeiro, sufrió un ataque físico por parte de un grupo de hombres que intentaron lincharlo, a quienes Wyllys logró evadir al refugiarse en su automóvil.
El enfrentamiento directo con Bolsonaro
El acoso llegó incluso al recinto legislativo. Wyllys relata que durante una sesión, Bolsonaro lo empujó e insultó. La tensión culminó el 17 de abril de 2016, cuando Bolsonaro rindió homenaje a un torturador durante su intervención. En un arranque de ira, Wyllys le escupió en la cara y, aunque fue sometido a un proceso disciplinario, sólo recibió una advertencia.
Posterior a este incidente, la intensidad del acoso se disparó. Wyllys se sintió atrapado, incapaz de realizar actividades cotidianas como ir a la playa o a un restaurante. Su mundo se limitó a un par de lugares donde se sentía más seguro: un teatro y una biblioteca.
El exilio
El clima de violencia se agravó tras el asesinato en 2018 de Marielle Franco, una concejala y activista de derechos humanos. Wyllys confiesa que a raíz de este crimen, entró en un estado de depresión, sintiendo que su vida estaba en peligro. A pesar de haber presentado múltiples denuncias a la Policía Federal sobre amenazas de muerte, el gobierno ignoró sus solicitudes de protección.
Las amenazas incluyen agresiones directas hacia su familia. Recibió comunicados advirtiendo que conocían la rutina de sus hermanas y que podrían hacerles daño. Así, la decisión de abandonar Brasil se convirtió en una cuestión de supervivencia. En 2019, Wyllys dejó su escaño y se trasladó durante cuatro años a Estados Unidos, Alemania y España.
Volver a pesar del miedo
En 2023, regresó a Brasil, dejando atrás su vida política. Actualmente, se encuentra inmerso en la escritura de su tesis doctoral sobre noticias falsas, rodeado de libros y en un ambiente que busca sanar su trauma. Aunque ha pasado un tiempo sin recibir amenazas directas, sigue viviendo bajo protección y mantiene miedo constante por su seguridad.
A pesar de no ocupar un cargo político, continúa combatiendo el discurso de odio en redes sociales, defendiendo la importancia de atacar las injusticias y la desinformación, reiterando que rendirse no es una opción. Así, Wyllys representa una lucha constante por los derechos humanos en un contexto hostil.
