Un nuevo estudio destaca la importancia de las praderas submarinas en la captura y almacenamiento de carbono, revelando que estos ecosistemas pueden almacenar hasta siete toneladas de carbono por hectárea anualmente. Estas praderas, al igual que los bosques tropicales, son fundamentales en la lucha contra el cambio climático, pues desempeñan un papel crucial en la mitigación de gases de efecto invernadero.
El papel del carbono azul
Según el coordinador de la investigación, Oscar Serrano, el reciente inventario permite cuantificar el papel de cada pradera en el ciclo del carbono y facilita que cada territorio reconozca la importancia de sus propios bosques azules. Las hojas, rizomas y raíces de las plantas oceánicas retienen hasta 40 millones de toneladas de dióxido de carbono, convirtiendo este gas en carbono orgánico a través de la fotosíntesis.
Una advertencia alarmante
Sin embargo, este hallazgo llega con una advertencia: el 30 % de estas praderas submarinas se ha perdido desde finales del siglo XIX. La pérdida se atribuye a factores como la contaminación costera, el desarrollo urbano y el aumento de la temperatura marina. Esta degradación no solo pone en peligro estos ecosistemas, sino que también genera emisiones evitables de dióxido de carbono.
El 30 % de estas praderas submarinas se ha perdido desde finales del siglo XIX.
Consecuencias del deterioro de los ecosistemas
El estudio estima que la biomasa viva perdida de estas praderas podría liberar entre 154 y 256 gigagramos de CO₂ equivalente al año. Además, los científicos contemplan el carbono almacenado bajo el suelo submarino, que puede permanecer durante miles de años mientras la pradera se conserve.
La solución está en la protección
Los investigadores subrayan que la protección de estos ecosistemas es una herramienta natural y eficiente para afrontar el reto climático. En un momento en que urge reducir las emisiones de gases de efecto invernadero, la conservación de los bosques sumergidos se revela como una solución factible y poderosa. La investigación plantea que la conservación, restauración y protección de estos ecosistemas emergen como soluciones naturales muy potentes en la lucha contra el cambio climático.
