TARRAGONA, 20 de mayo. Un estudio de la Universitat Rovira i Virgili (URV) de Tarragona ha revelado que el sexo biológico y el reloj interno que regula el metabolismo condicionan, junto a la grasa acumulada, el grado de daño hepático en personas con obesidad.
El trabajo, publicado en la revista Free Radical Biology & Medicine, se centra en la enfermedad hepática asociada a disfunción metabólica, la forma más frecuente de enfermedad del hígado en el mundo, informa la URV en un comunicado de este miércoles. El equipo trabajó con modelos animales y utilizó un modelo experimental de obesidad inducida por la dieta, analizando también el efecto de la duración diaria de la luz y la oscuridad.
Los animales se mantuvieron durante 8 semanas en condiciones de días cortos o largos y se examinaron distintos indicadores metabólicos y hepáticos, como la acumulación de grasa, el daño oxidativo, los mecanismos antioxidantes, la melatonina y varios componentes del reloj circadiano del hígado.
Resultados
En los resultados, se observó que los machos acumulaban más grasa en el hígado, especialmente en condiciones de días largos, mientras que las hembras, pese a presentar menos acumulación lipídica, mostraban más daño oxidativo hepático. Esta observación es «especialmente relevante» porque rompe con la idea de que más grasa implica necesariamente más daño, una relación que, según el estudio, es más compleja de lo que se pensaba.
Asimismo, las hembras presentaban una activación más intensa de vías antioxidantes y niveles más altos de melatonina, mientras que los machos dependían más de un aumento de la capacidad antioxidante total, especialmente en condiciones de días largos. Los autores apuntan que, en condiciones normales, las hembras suelen tener una protección antioxidante hepática más eficiente, a menudo relacionada con la acción de los estrógenos; sin embargo, los resultados sugieren que esta protección podría verse alterada en situaciones de obesidad.
Reloj Biológico
El estudio ha detectado diferencias en genes y proteínas del sistema circadiano hepático según el sexo y el fotoperiodo, relacionadas con los niveles de melatonina y con la respuesta antioxidante. Los resultados apuntan que la luz, a través del sistema circadiano, puede modular la capacidad del hígado para defenderse frente al estrés asociado a la obesidad, una idea de «especial interés» en un contexto marcado por la exposición prolongada a la luz artificial, el uso de pantallas por la noche, los horarios irregulares y las alteraciones del sueño.
El equipo investigador remarca que el trabajo describe asociaciones y mecanismos observados en un modelo experimental y que harán falta más estudios para «profundizar en estas relaciones».
