El reciente informe de Greenpeace asegura que España y Portugal pueden alcanzar emisiones cero en 2040 mediante el uso de energía renovable, lo que redefine el debate energético en Europa. Esta propuesta sugiere una transformación total del sistema energético basada en la eficiencia, suficiencia y energías limpias.
Uno de los aspectos más destacados del informe es su impacto económico. Según Greenpeace, este modelo permitiría ahorrar hasta 25.000 millones de euros anuales en España, gracias a la reducción de las inversiones en combustibles fósiles y en infraestructuras energéticas tradicionales.
Transición Energética y Consumo
El informe propone reducir un 39 % el consumo energético y cubrir toda la demanda con energías renovables, eliminando combustibles fósiles y energía nuclear antes de 2040.
La transición energética que plantea Greenpeace es radical e incluye abandonar completamente los combustibles fósiles y la energía nuclear en el plazo establecido. Este modelo no solo reduce la dependencia geopolítica, sino que también mejora la seguridad energética y ofrece una visión estructural para el cambio energético.
Reducir el Consumo Energético como Clave
Un pilar fundamental del estudio es la reducción de la demanda energética. El informe establece que el modelo propuesto plantea una caída del 39 % respecto al consumo actual. En este escenario, la eficiencia y la suficiencia permitirían consumir menos sin perder calidad de vida. Sectores como el transporte podrían reducir su demanda hasta un 72 %, mientras que la industria y la edificación también experimentarían mejoras significativas.
Ahorro Económico y Competitividad
El informe también resalta que la transición permitiría un ahorro económico directo muy relevante de hasta 25.000 millones de euros al año. Esto no solo se traduce en la reducción de costes, sino que también mejora la competitividad económica, al provenir el ahorro tanto de la generación eléctrica como de los combustibles. Además, se impulsa el desarrollo de valor local.
Renovables y Sostenibilidad Ambiental
El modelo propuesto aboga por un despliegue renovable ordenado y sostenible, priorizando zonas de baja sensibilidad ambiental y proyectos comunitarios. De esta manera, la planificación energética busca compatibilizar las energías renovables con la protección del territorio. El uso del suelo se reduciría significativamente en comparación con otros escenarios, facilitando la integración de energía y biodiversidad.
Un Cambio Estructural con Impacto Social y Climático
La propuesta no se limita a la energía, sino que redefine el modelo social, incluyendo medidas para garantizar el acceso universal a la energía y convirtiendo la transición energética en una herramienta de justicia social.
Asimismo, la reducción de la contaminación mejoraría la salud pública y avanzaría hacia un sistema más equilibrado y sostenible. Disminuir la dependencia energética exterior aumentaría la seguridad frente a crisis geopolíticas y a la volatilidad de los precios del gas y el petróleo.
La afirmación de que España y Portugal pueden alcanzar emisiones cero en 2040, según Greenpeace, marca un punto de inflexión en la transición energética. El reto actual ya no es meramente técnico, sino político y social. Existe una oportunidad significativa, pero su éxito dependerá de la capacidad de acción para hacerla realidad.
