El presidente del PP, Alberto Núñez Feijóo, ha descartado la posibilidad de viajar a Waterloo (Bélgica) para reunirse con el líder de Junts, Carles Puigdemont, con el objetivo de discutir una posible moción de censura contra el jefe del Ejecutivo, Pedro Sánchez.
Feijóo afirmó: «Vamos a hablar de cosas serias» cuando fue cuestionado por los medios al salir del 41 Cercle d’Economia en el Palau de Congressos de Catalunya (Barcelona), refiriéndose a las declaraciones del secretario general de Junts, Jordi Turull.
En concreto, Turull recomendó a Feijóo viajar a Waterloo, donde reside Puigdemont, si desea proponer una moción de censura junto a los posconvergentes. «El señor Feijóo, si tiene una propuesta seria de una moción de censura instrumental y tiene una oferta juntos, que no lo haga por los medios de comunicación y que, por tanto, nos la explique. Y el señor Feijóo sabe que esta reunión debe hacerse en Waterloo, y nosotros le escucharemos», indicó Turull en una entrevista en Catalunya Ràdio.
De este colapso solo se sale devolviendo la voz a la gente
Durante su intervención ante empresarios catalanes, Feijóo subrayó que la solución a la situación actual pasa por la celebración de elecciones. «De este colapso solo se sale devolviendo la voz a la gente. Es el único final digno para una legislatura exhausta», señaló.
El líder del PP dejó claro que no busca «atajos», porque «lo que conviene atajar es la situación del país». En sus palabras, «no vengo a pedir favores ni tampoco a regalarlos. A lo que vengo es a defender la necesidad de un proyecto limpio. Y a lo que vengo es a garantizar, en todo caso, que devolveré la decencia a mi país. Con ayuda o sin ella».
En este sentido, Feijóo reitera que su intención es «defender la necesidad de un proyecto limpio». «Y a lo que vengo es a garantizar, en todo caso, que devolveré la decencia a mi país. Con ayuda o sin ella», agregó el jefe de la oposición.
Feijóo también expresó ante el empresariado catalán que actualmente se enfrenta a una «profunda decadencia», afirmando que «la conversación pública gira en torno a sumarios, imputaciones y comisiones». «Aquí no hay una agenda económica, aquí hay una agenda de tribunales», se quejó.
