
MADRID, 30 Abr. – El biólogo genetista norteamericano J. Craig Venter, considerado uno de los padres del genoma humano al descifrarlo en 1999 a través de su empresa Celera Genomics, paralelamente al consorcio público, ha fallecido a los 79 años, según ha anunciado el Instituto J. Craig Venter (JCVI). Fundador, presidente de la junta directiva y director ejecutivo del Instituto que lleva su nombre, murió en San Diego (Estados Unidos) «tras una breve hospitalización por efectos secundarios inesperados derivados del tratamiento de un cáncer diagnosticado recientemente».
Venter recibió precisamente el Premio Príncipe de Asturias de Investigación Científica y Técnica en 2001, junto a John Sulston, Francis Collins, Hamilton Smith y Jean Weissenbach, por la secuenciación del genoma humano. También destacó por construir la primera célula bacteriana autorreplicante controlada por un genoma sintetizado químicamente.
«Craig creía que la ciencia avanza cuando las personas están dispuestas a pensar de forma diferente, a actuar con decisión y a construir lo que aún no existe», afirma Anders Dale, presidente del JCVI. «Su liderazgo y visión transformaron la genómica y contribuyeron a impulsar la biología sintética. Honraremos su legado continuando la misión que él creó: promover la ciencia genómica, impulsar las inversiones públicas que hacen posible el descubrimiento y colaborar ampliamente para convertir el conocimiento en impacto».
A lo largo de su carrera, el doctor Venter demostró que los genomas podían diseñarse y construirse, ayudando a ser pionero en el descubrimiento de genes mediante etiquetas de secuencias expresadas (EST), lo que permitió la identificación rápida de un gran número de genes humanos y aceleró los esfuerzos de mapeo del genoma.
Posteriormente, lideró los esfuerzos que dieron como resultado las primeras secuencias preliminares del genoma humano, un hito que contribuyó a la entrada de la biología en la era digital. Más tarde, recuerda el Instituto, él y sus colegas publicaron el primer genoma humano diploide de alta calidad, demostrando la importancia de capturar la variación genética heredada de ambos padres.
En el campo de la biología sintética, Venter y sus equipos lograron un hito al construir la primera célula bacteriana autorreplicante controlada por un genoma sintetizado químicamente, lo que demuestra que los genomas pueden diseñarse digitalmente, construirse a partir de componentes químicos y «activarse» para controlar una célula viva.
Mediante la Expedición de Muestreo Oceánico Global Sorcerer II, el doctor Venter y sus equipos utilizaron la metagenómica para revelar una extraordinaria diversidad microbiana, informando del descubrimiento de millones de genes nuevos y ampliando el universo conocido de familias de proteínas; un trabajo que profundizó la comprensión del microbioma oceánico y su papel en los sistemas planetarios.
Además, Venter fundó diversas compañías como Synthetic Genomics, Inc., Human Longevity, Inc. y, más recientemente, Diploid Genomics, Inc., impulsando los esfuerzos para convertir la genómica y la biología sintética en herramientas para la salud y la sociedad.
Reacciones de científicos españoles
La muerte de este eminente científico ha suscitado numerosas reacciones entre los investigadores españoles. Así, Ángel Raya Chamorro, profesor de investigación ICREA y coordinador del programa de Medicina Regenerativa del Instituto de Investigación Biomédica de Bellvitge (IDIBELL), miembro de CIBER-BBN, y director del programa de Traslación Clínica de Medicina Regenerativa en Cataluña, destaca que Venter fue «ciertamente una figura peculiar», «una de esas figuras que parten la historia de la ciencia en dos».
El investigador Lluís Montoliu, del Centro Nacional de Biotecnología (CNB-CSIC) y en el CIBERER-ISCIII, resalta que «ha muerto uno de los científicos más influyentes, vehementes, agresivos y ambiciosos de nuestra época. Seguramente una personalidad irrepetible que merece ser recordada no por sus frecuentes posicionamientos personalistas, sino por sus aportaciones».
Montoliu recuerda que «la carrera para obtener el genoma humano en 2001 se ha explicado como una batalla entre el proyecto público, que empezó en 1988, liderado por James Watson (Cold Spring Harbor Laboratory) y luego por Francis Collins (NIH), en colaboración con el Instituto Sanger en Cambridge y muchos otros laboratorios, y el proyecto privado, liderado por Celera Genomics, fundada por Craig Venter en 1998. En realidad, no existió tal batalla y fue más una colaboración que una competición».
El profesor Justo P. Castaño, de la Universidad de Córdoba, también destaca su carácter visionario y polémico, recordando que «lideró la propuesta de secuenciar el genoma humano, el coste de hacerlo se estima que superó los 3.000 millones de dólares (…) y hoy en día por menos de 500 euros se puede hacer una secuenciación de un genoma humano, y más pronto que tarde podrá hacerse por poco más de 100 euros. Que todo esto haya ocurrido en menos de 30 años es realmente impresionante».
Francisco Martínez-Abarca, investigador en el departamento de Microbiología del Suelo y Planta, destaca que «ha sido uno de los científicos responsables de grandes cambios producidos en la transición del siglo XX al XXI, la era de la genómica, un científico brillante y controvertido tanto en su faceta científica como innovadora».
Finalmente, concluye que «sin duda, es uno de los científicos a los que la ciencia actual le debe todo un reconocimiento, que quizás su controvertida ambición ha evitado recibirlo como se hubiera merecido. Muchos grupos actuales de investigación genómica estamos en deuda con él, descanse en paz».
