MADRID, 2 Ene. (EUROPA PRESS) – Un grupo de investigadores de Estados Unidos ha publicado un estudio en la revista ‘JAMA Network Open’ que constata un aumento global de las prescripciones de melatonina en niños. Esta situación plantea serias inquietudes, ya que advierte de la falta de evidencia sobre su eficacia en menores con desarrollo normal, lo que subraya la necesidad de impulsar estrategias para prevenir y reducir su uso en la infancia.
La melatonina ha sido identificada como la principal causa de exposición no supervisada a medicamentos y sobredosis en los servicios de urgencias para niños pequeños, de 0 a 6 años. Hasta ahora, la literatura existente ha documentado beneficios de la melatonina en niños mayores, de 7 a 18 años, que padecen afecciones neurológicas, pero persiste un vacío en el estudio de su impacto en los más pequeños.
Carlos Javier Egea, presidente de la Federación Española de Sociedades de Medicina del Sueño, ha señalado que «el estudio revela que el uso de melatonina en niños pequeños está aumentando de forma constante durante la última década, multiplicando por cinco su uso desde el año 2009, especialmente después de la pandemia de COVID-19». Según destaca, es la sustancia más utilizada por los padres sin supervisión médica, lo que ha llevado a incrementos de incidencias de sobredosis en niños menores de 5 años. La mayoría de los tratamientos no han mostrado efectos secundarios significativos, aunque se ha reportado algún fallecimiento.
Investigadores revisaron 19 estudios que muestran que las prácticas de prescripción, el uso prolongado y las sobredosis de melatonina en niños de 0 a 6 años han aumentado en las últimas dos décadas. Cinco ensayos de intervención indican que los niños menores con trastorno del espectro autista o afecciones relacionadas se dormían más rápido tras el tratamiento; sin embargo, ninguno examinó la eficacia en niños con desarrollo normal ni midió resultados después de dos años.
Egea también comentó que «estos hallazgos respaldan la práctica clínica de recomendar melatonina para niños pequeños con trastorno del espectro autista (TEA), pero siempre tras haber evaluado la intervención conductual y bajo supervisión médica». Además, advirtió que no hay evidencia que respalde esta práctica en niños sin alteraciones neurológicas.
INTERVENCIONES CONDUCTUALES
Dado el contexto, los investigadores sugieren que los médicos deberían discutir intervenciones conductuales con los padres para reducir el uso de medicamentos y prevenir sobredosis. «La eficacia y utilidad de estas técnicas está validada en problemas de neurodesarrollo a más largo plazo, pero esto no resulta transferible a niños con insomnio y desarrollo normal. Su uso parece razonable en ciertos casos, para problemas de insomnio de inicio, a corto plazo y a dosis no muy altas, por precaución y porque aún no se conocen muchos aspectos de esta hormona neuroendocrina», afirmó Óscar Larrosa, neurofisiológico clínico y experto en Medicina del Sueño.
Javier Garjón, jefe del Servicio de Asesoría e Información del Medicamento en la Subdirección de Farmacia y Prestaciones del Servicio Navarro de Salud, considera que las recomendaciones de los investigadores son razonables, aunque derivadas de la escasez de información disponible. Recomendó «limitar el uso de melatonina en niños pequeños a las indicaciones aprobadas y siempre tras intentar medidas no farmacológicas», haciendo hincapié en la necesidad de adecuada supervisión y sugiriendo que sería mejor posicionar la melatonina como medicamento en lugar de como un suplemento.
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