El océano lleva décadas amortiguando el calentamiento global, pero en las cuentas económicas del clima ha estado casi “fuera del balance”. Un nuevo trabajo liderado por Scripps (UC San Diego) aporta cifras a esa omisión, y el resultado cambia el tamaño del problema y la conversación sobre políticas. Al sumar los daños marinos a los modelos del “costo social del carbono”, el coste global por cada tonelada de CO2 emitida se incrementa de manera abrupta.
El estudio, publicado el 15 de enero de 2026, propone un “costo social azul del carbono” que añade 46,2 dólares por tonelada de CO2 a las estimaciones habituales. Con ese ajuste, el valor total se eleva a 97,2 dólares por tonelada, lo que representa un incremento del 91%.
Implicaciones del costo social azul del carbono
La clave no es solo el número, sino lo que representa. Los autores incorporan pérdidas de mercado y daños que ya se ven en arrecifes de coral, pesquerías y en infraestructura costera expuesta a marejadas y subida del nivel del mar. Además, estiman impactos menos visibles pero muy reales, como el deterioro nutricional de productos del mar por el calentamiento oceánico, lo que incluye pérdidas de nutrientes esenciales como omega 3, proteína, hierro o calcio. Esto afecta particularmente a países y economías insulares, donde el pescado es columna vertebral de la dieta.
Dimensiones económicas del problema
Para dimensionar el impacto, si se utiliza el cálculo de emisiones totales de CO2 de 2024 del Global Carbon Budget (41,6 mil millones de toneladas, incluyendo cambio de uso del suelo), el “componente azul” implica cerca de 2 billones de dólares anuales en daños ligados al océano que no estaban siendo considerados en la contabilidad climática estándar.
