
MADRID, 11 Nov. (EUROPA PRESS) – El Teatro Real celebrará el 30 aniversario de ‘El lago de los cisnes: la nueva generación’ de Matthew Bourne con cinco funciones en noviembre. Estas se llevarán a cabo los días 19, 20 y 21 (todas a las 19:00 horas) y el día 22 (a las 12:30 horas y a las 18:00).
Una reinterpretación audaz
Esta obra reinterpreta el clásico de Chaikovski, convirtiéndolo en un relato nuevo, «rompedor y lleno de audacia» que «desafía las normas del ballet clásico». La interpretación corre a cargo de la compañía británica New Adventures, dirigida por el propio Bourne, según indica el Teatro Real en su comunicado.
La historia de un príncipe atormentado
En esta adaptación, todos los cisnes son masculinos y se producen modificaciones en el discurso narrativo: desaparece la princesa encantada, siendo sustituida por un atormentado príncipe. Bourne matiza la historia, mostrando al protagonista con deseos y anhelos en un mundo de represión, donde se siente asfixiado, frustrado y confuso. Estos sentimientos se intensifican con la aparición de un Cisne Blanco poderoso, fuerte y seductor. Según el Teatro Real, el drama se convierte en un análisis de la masculinidad en la sociedad actual, salpicado de pinceladas de humor.
Conexión con el público joven
El Teatro resalta que es precisamente la actualización del lenguaje coreográfico y narrativo la que ha «conectado de forma rotunda» con un público más joven. «Nada cambia en la partitura, pero todo es diferente e hipnótico en el escenario, con su impactante decorado y un vestuario imaginativo, opulento y realmente bello, creado por el premiado Lez Brotherston, así como una iluminación magistral de Paule Constable que pone de relieve lo obvio y lo subliminal de cada escena«, matizan.
Reconocimientos y legado
Desde su estreno el 9 de noviembre de 1995 en el Sadler’s Wells de Londres, la producción ha recibido más de treinta galardones, destacando el premio Olivier a la mejor producción (1996), diversos premios Time Out de Danza (1996, 1997), el premio del Círculo de Críticos de Teatro de Los Ángeles (1997), el premio Astaire (1999) y tres premios Tony: mejor director de musical, mejor coreografía y mejor vestuario (1999). La obra también ha tenido reconocida presencia en el cine; por ejemplo, en ‘Billy Elliot’, ópera prima de Stephen Daldry, que incluye un fragmento de esta creación en su escena final con la aparición del bailarín británico Adam Cooper.
