Un reciente estudio que abarca a más de 540.000 personas ha confirmado que la obesidad agravará la gravedad de la mayoría de las enfermedades infecciosas. Este hallazgo, publicado en la revista The Lancet, revela que la obesidad aumenta significativamente en un 70 % el riesgo de hospitalización o muerte por diversas enfermedades infecciosas, como la gripe, COVID-19, neumonía y gastroenteritis.
La investigación, liderada por científicos británicos y finlandeses, también sugiere que aproximadamente una de cada diez muertes relacionadas con infecciones en todo el mundo podría atribuirse a la obesidad. Según Solja Nyberg, de la Universidad de Helsinki, “nuestros hallazgos indican que las personas que viven con obesidad son significativamente más propensas a enfermar gravemente o a morir por una amplia gama de enfermedades infecciosas.” A medida que las tasas de obesidad continúan aumentando a nivel global, también lo hará el número de muertes y hospitalizaciones vinculadas a estas enfermedades.
Para mitigar el riesgo de infecciones graves y otros problemas de salud relacionados con la obesidad, hay una «necesidad urgente» de implementar políticas que fomenten hábitos saludables. Esto incluye facilitar el acceso a alimentos nutritivos y asequibles, y brindar oportunidades para realizar actividad física. Además, Nyberg enfatiza la importancia de mantener al día las vacunas recomendadas para las personas con obesidad.
Un estudio con seguimiento de más de 40 años
Durante la pandemia, se observó que las personas con obesidad tenían un mayor riesgo de ser hospitalizadas o morir a causa de la infección por SARS-CoV-2. Sin embargo, no existían pruebas concluyentes de que esta relación se aplicara a otras enfermedades infecciosas. Para aclarar esta cuestión, el estudio utilizó datos de 67.766 adultos en dos investigaciones finlandesas y de 479.498 en un biobanco británico, considerando 925 enfermedades infecciosas bacterianas, virales, parasitarias y fúngicas.
El análisis evaluó el índice de masa corporal (IMC) de los participantes al inicio del estudio y realizó un seguimiento durante un promedio de 13 a 14 años. La edad media al comienzo era de 42 años en el estudio finlandés y de 57 en el biobanco del Reino Unido.
Los hallazgos revelaron que las personas con obesidad, definidas como aquellas con un IMC de 30 o más, tenían un riesgo un 70 % mayor de ser hospitalizadas o de morir debido a cualquier enfermedad infecciosa en comparación con quienes tenían un IMC entre 18,5 y 24,9. Por ejemplo, los adultos en el biobanco británico con un IMC de 18,5 a 24,9 tenían un riesgo del 1,1 % de padecer una infección grave en un año, mientras que aquellos con obesidad presentaron un riesgo del 1,8 % anual.
El riesgo aumentaba de manera constante a medida que se incrementaba el peso corporal, y las personas con obesidad severa (IMC igual o superior a 40) tenían un riesgo tres veces mayor en comparación con individuos de peso saludable.
El papel del sistema inmunitario
Los investigadores también examinaron en detalle diez enfermedades infecciosas comunes. En la mayoría de ellas, incluidas gripe, COVID-19, neumonía y gastroenteritis, las personas con obesidad enfrentaban mayores probabilidades de ser hospitalizadas o morir en comparación con aquellas que tenían un IMC saludable. Sin embargo, la obesidad no parecía aumentar el riesgo de sufrir VIH o tuberculosis graves.
Mika Kivimäki, de la University College de Londres, menciona que los hallazgos sugieren que pueden intervenir complejos mecanismos biológicos. “Es plausible que la obesidad debilite la capacidad del sistema inmunitario para defenderse de infecciones, resultando en enfermedades más severas”, afirma. No obstante, se requiere más investigación para confirmar estos mecanismos.
Vacunación y prevención, claves para reducir riesgos
“Es plausible que la obesidad debilite la capacidad del sistema inmunitario para defenderse de las bacterias, virus, parásitos u hongos infecciosos, lo que da lugar a enfermedades más graves.”
Los investigadores también obtuvieron datos sobre mortalidad por enfermedades infecciosas a partir del “estudio sobre la carga global de enfermedades”. El análisis reveló que 0,6 millones de las 5,4 millones (10,8 % o uno de cada diez) muertes por enfermedades infecciosas a nivel global estaban relacionadas con la obesidad en 2023.
Dichos datos muestran diferencias significativas entre países. En 2023, Estados Unidos tenía la mayor proporción entre las naciones de ingresos altos, con la obesidad asociada a una cuarta parte de las muertes por enfermedades infecciosas, mientras que en el Reino Unido la cifra era de una de cada seis. En contraste, Vietnam mostró la proporción más baja entre los países analizados, con solo un 1,2 %.
Los autores advierten sobre limitaciones en el estudio, como el hecho de que se basa en datos observacionales y no puede establecer causalidad. Asimismo, las cohortes de Finlandia y del Reino Unido no son representativas de la población general, lo que permite cautela en la generalización de resultados.
Por último, se destaca la urgencia de implementar políticas de salud pública que fomenten hábitos de vida más saludables, mejor acceso a alimentos nutritivos y medidas de prevención para reducir tanto la obesidad como su impacto en la gravedad de las infecciones en el futuro.
